Decálogo para superar con éxito una oposición

Presentarse a una Oposición no es una acción que se limite solo a estudiar. Conlleva tener en cuenta ciertas consideraciones, algunas de ellas personales, como la de si realmente el candidato desea ejercer las funciones laborales para las que se va a preparar. O si está emocionalmente en condiciones para afrontar un periodo de su vida en el que deberá estar dispuesto a renunciar a aspectos que, probablemente, no consideró cuando inició este camino de preparación.

El CEF.- Centro de Estudios Financieros, referente en España en la preparación de Oposiciones a las Administraciones Públicas, ha elaborado un Decálogo para superar una Oposición con éxito.

Este nuevo Decálogo, que coincide con la última Oferta de Empleo Público de 2019, contempla tanto las condiciones preliminares necesarias para embarcarse en la preparación de una Oposición, como las características recomendables que el candidato debe cumplir:

1.- Información. Para elegir con buen criterio la Oposición será importante seleccionar bien las fuentes. El BOE, las páginas web oficiales de los organismos convocantes y los centros preparadores son algunas de las imprescindibles.

2.- Compatibilidad. La alta dedicación y nivel de compromiso que representa estudiar una oposición hacen que sea incompatible con determinadas situaciones personales. Muchas oposiciones, especialmente las de grupo A1, son tan exigentes que no permiten compaginar su preparación con un trabajo u otras responsabilidades. Por eso, es preciso que el candidato se asegure de que podrá destinar varios meses o años de su vida a una actividad no remunerada y que le ocupará un importante espacio de tiempo.

3.- Preparación. Las Oposiciones de los grupos A1 y A2 requieren mayor tiempo de preparación, entre dos y cuatro años, aunque también ofrecen mayores expectativas de éxito. En general, las Oposiciones más duras en cuanto a programa son también las que ofrecen mejores ratios de plazas convocadas por instancias presentadas. Y no hay que olvidar que los sacrificios que implica preparar una Oposición no permiten tomársela a la ligera ni hacer experimentos. Es un todo o nada que no admite medias tintas ni presentarse ‘a ver qué pasa’.

4.- Perfil adecuado. El programa de la Oposición ha de corresponderse con el perfil del futuro opositor, ya sea por sus estudios, por su experiencia laboral anterior o por sus intereses y preferencias personales. El candidato debe tener presente que el trabajo al que opta ha de gustarle, pues lo ejercerá muchos años. También será interesante averiguar qué opciones de desarrollo de carrera o de promoción nos puede ofrecer el puesto elegido.

5.- Convocatorias. Muchas plazas no significan necesariamente mayores oportunidades de aprobar. Por el contrario, las convocatorias que destacan por sus cifras suelen atraer a un mayor número de aspirantes y, por tanto, conllevan mayor competencia. Tampoco son estables en el tiempo: Lo más prudente es decantarse por cuerpos de los que haya un histórico de cierta regularidad.

6.- Destino y salario. Aprobar una Oposición puede suponer un cambio de residencia para el nuevo funcionario, al menos, en los primeros años. Resultará útil, por tanto, averiguar dónde están esas plazas a las que optamos. También conviene conocer de antemano los niveles salariales en los que se mueve el cuerpo y plaza para los que nos estamos presentando.

7.- Vocación de servicio. Siendo legítima la aspiración de lograr un empleo ‘para toda la vida’, sin embargo, el candidato no debe olvidar que un funcionario es, ante todo, un servidor público. Sin tener una clara vocación de servicio será muy difícil que pueda llegar a sentirse realizado y tener éxito en su futura profesión.

8.- Ilusión. Nada como el entusiasmo para iniciar la preparación de una Oposición, hay que tener cuidado de no caer en la hipermotivación y eludir, de este modo, grandes desilusiones en caso de fallar.

9.- Planificación. El temario para cualquier puesto de la Administración Pública es denso. Trabajar sobre datos, fechas y leyes, y memorizar muchos de sus conceptos, precisa de una buena organización y planificación del estudio. Lograr un equilibrio entre el tiempo, el contenido y el esfuerzo invertido será la clave.

10.- Disciplina. Sin ella el candidato está perdido y no podrá cumplir con la estrategia de estudio de forma regular, sobre todo en los periodos de mayor abatimiento o cuando la voluntad de ponerse a estudiar flaquee. Con disciplina se crea el hábito de estudio que facilita el éxito en la misión. No debe olvidarse que opositar es un proceso largo, y la compensación se ve muy lejana en el tiempo. Por eso es vital automotivarse y ser capaz de afrontar cualquier adversidad mediante una feliz gestión de la frustración personal.

11.- Apoyos. Contar con apoyos externos mejora los resultados. En momentos de necesidad, el ánimo y las fuerzas aumentan si se dispone de la colaboración de otras personas. La familia, los amigos y acudir a un centro de preparación especializada contribuyen enormemente al éxito.

En palabras de Ángela de las Heras, coordinadora general del Área de Oposiciones del CEF.-, los candidatos “deben estar dispuestos a renunciar a determinadas actividades y demostrar una férrea disciplina, una enorme constancia y, desde luego, una gran capacidad de trabajo y estudio que ellos mismos deben imponerse a diario”.

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