Antonio Pamos, Doctor en Psicología.

Los siete pecados capitales de los que buscan empleo

pecados capitales
Antonio Pamos, Doctor en Psicología.

En un país con más de tres millones de parados cualquier consejo para encontrar empleo debe ser bienvenido. Últimamente, el discurso del paro se está desplazando desde la clásica oferta insuficiente del mercado laboral hacia el déficit de talento, pero lo cierto es que, con capacidades o sin ellas, un 16% de potenciales trabajadores están mano sobre mano.

Según una reciente encuesta de la consultora Manpower a 42.000 profesionales europeos de Recursos Humanos, el reto del empleo hoy es encontrar perfiles con la formación adecuada, por lo que podemos concluir que trabajo hay, pero desalineado de la demanda.

Si usted no tuvo la ocurrencia de estudiar una de las disciplinas STEM (ciencias, tecnología, Ingeniería y matemáticas) y aprender inglés en su momento, puede que se vea abocado a encadenar procesos de selección hasta dar con su Arcadia laboral. En este caso, le será útil desechar estos siete errores capitales que solo le alejarán de su objetivo:

• Pereza: Resulta habitual que cuando alguien se ve en el triste lance de perder su empleo opte primero por un periodo de asueto al albur de la seguridad que ofrece un buen finiquito.
Conviene tener cuidado pues la inactividad genera adicción y cada vez se hará más cuesta arriba recuperar el “yo profesional”, el que madruga, el que aguanta jefes y clientes, el que llega tarde a casa. El retraso en encontrar empleo penaliza.

• Lujuria: Según una encuesta de Universum, las compañías más deseadas para trabajar son las que nutren la economía digital: Google, Amazon, Apple, Microsoft, etc.
Que la gente joven desee trabajar en Apple tanto como tener un Iphone en el bolsillo debe ser motivo de orgullo para los de Cupertino, pero reduce significativamente las posibilidades. Elegir para trabajar una marca y no una empresa es como enamorarse de un personaje y no de una persona, antes o después aflorará la realidad.

• Avaricia: Un reciente estudio de Universum concluye que los universitarios varones españoles, de media, aspiran a ganar 23.000 € en su estreno como asalariados. Las mujeres son algo más modestas y se conforman con 19.000 €.
Sin entrar en la derivada social del dato en cuanto a “profecía autocumplida”, llevar unas perspectivas de remuneración irreales puede abrir una grieta insalvable entre el empleador y el aspirante.

• Gula: Cualquier proyecto importante en la vida debe venir precedido de un plan. Buscar empleo no es diferente. Cada uno debe saber cuáles son sus fortalezas y debilidades, sus áreas de conocimiento y experiencia, y actuar en consecuencia. Disparar a todo para ver si sale algo es la semilla de una vida laboral plena de insatisfacción y frustración.

• Soberbia: Buscar empleo en una edad madura cuando se ha disfrutado de una buena posición puede ponerle en el papel de rey desnudo. Aspirar a mantener las regalías del pasado en una posición de debilidad y en un mercado laboral precario puede sumirle en una depresión y desmotivarle por completo. Hay tiempos que nunca vuelven.

• Ira: Las políticas de selección de una empresa son una proyección de su cultura. Aunque se extienden los conceptos de experiencia de candidato y employer branding para atraer más talento, siguen existiendo compañías con métodos y formas de proceder dudosos. Los aspirantes de más edad se mostrarán recelosos a la hora de contestar algunas pruebas o de mantener una entrevista con alguien mucho más joven. Adoptar una actitud de desagrado solo le llevará a perder a usted.

• Envidia: Compararse con otros profesionales con similar formación y experiencia puede resultar útil para saber a qué puertas llamar. Sin embargo, no basta con una trayectoria similar para equipararse a otros. Los procesos de selección prestan mucha atención a aspectos de personalidad y de aspiraciones que en nada tienen que coincidir con los de sus homólogos. No se obceque por conseguir lo mismo que tienen otros, puede que haya algo mejor reservado para usted.

Originariamente los Siete Pecados eran ocho, pues se incluía la tristeza como uno más. Sin embargo, fue eliminada en el siglo VI. De haberlo incluido en la lista anterior se habría constituido como un elemento transversal ligado a la motivación. Afortunadamente, hoy no es pecado estar triste, aunque dificulte sobremanera alcanzar el objetivo de encontrar empleo.
Tenga bien en cuenta esos siete consejos anteriores y no pierda de vista que los ingleses no hablan de pecados capitales, sino de deadly sins, es decir, mortales de necesidad.

 


Observatorio de Recursos Humanos

Desde 2006 trabajamos para ofrecer contenidos e información de valor para el profesional de la gestión de RRHH, con el convencimiento de que el conocimiento, en sus vertientes de creatividad, innovación y aprendizaje continuo, es el principal valor de una dirección eficaz.



Suscríbete al boletín

* campos obligatorios
Acepto las condiciones de uso y la política de privacidad


Síguenos en Redes Sociales