Liderazgo y autenticidad: pilares claves del propósito corporativo

En cuestión de meses, la Covid-19 ha puesto en primer plano muchas de las cosas que, hasta ahora, dábamos por sentadas. A la inquietud ante problemas que ya alarmaban a la sociedad -como la desigualdad y el cambio climático- se ha sumado una sensibilización por la salud y la seguridad del empleado, así como la responsabilidad de las empresas ante dichas cuestiones. Ante estos nuevos desafíos, el propósito corporativo cobra más relevancia que nunca para convertirse en una guía imprescindible que marcará la diferencia y la dirección de las compañías durante los próximos años.

Empresas e inversores son conscientes de que la sociedad pide cada vez más compromiso en estas cuestiones, pasando de valorar las actuaciones de responsabilidad social puntuales a demandar estrategias a medio y largo plazo que ayuden a dar respuesta a estos retos. Unos desafíos que, para el mundo empresarial, no deben ser incompatibles con los naturales objetivos de negocio. En este sentido, deben de comprender que no existe contradicción alguna entre la búsqueda de mejores resultados empresariales y asegurar el bienestar y la salud de sus colaboradores; ni acometer acciones que repercutan en el desarrollo de los territorios que constituyen el entorno y ecosistema donde las compañías operan y del que forman parte.

Previamente a que se acuñara el término ‘propósito corporativo’, el concepto de colaboración para el bien común ya empezaba a cobrar fuerza. En este punto siempre me gusta hacer referencia a un antiguo profesor de Management que, años atrás, nos hablaba de ‘empresas excelentes’. Este tipo de entidades, además de funcionar de manera eficiente y conseguir resultar atractivas a su entorno, lograba la comunión entre los diferentes grupos de interés de una compañía de acuerdo con un único propósito común. Siguiendo al refranero español, ‘un ejemplo vale más que mil palabras’. Expresión que cobra especial relevancia en este nuevo panorama. No basta con manifestarse a favor de este tipo de actuaciones o emprender acciones aisladas para afrontar estos retos, es el momento de actuar y servir como referente para el resto de los stakeholders de la compañía, de modo que hagamos del ‘buen hacer’ no sólo una tendencia sino una realidad a la que cada vez se sumen más actores relevantes.

El propósito de ISS: una gran empresa con vocación de pequeña
Ricard Casas, director general de Personas y Cultura de ISS Facility Services Iberia

Descubrir el propósito corporativo no es una labor sencilla. Echar la vista atrás y analizar los inicios de la marca puede ser una tarea clave para descubrir el propósito que verdaderamente se vincule a la cultura de la propia marca. En nuestro caso, el aterrizaje de ISS en el mercado español, en el año 1999, fue realmente vertiginoso. En menos de una década, pasamos de ser una corporación con menos de 50 empleados a convertirnos en una gran empresa con una plantilla de más de 30.000 colaboradores. Sin duda, teníamos un reto importante que nos preocupaba: el riesgo de desatender la cultura de proximidad con nuestros colaboradores y clientes que teníamos tan arraigada. Después de más de 20 años, podemos decir que conservamos intacta esa proximidad y que, además, hemos logrado integrarla con la frescura, el sentido de misión y propósito característicos de las startups más jóvenes.

En ISS dedicamos gran parte de nuestro esfuerzo a posicionarnos como una oportunidad de mejora personal y profesional para todos nuestros colaboradores. El buen desarrollo de las funciones básicas del negocio, así como la implicación de la primera línea directiva en la concienciación a nuestros colaboradores sobre la relevancia de su tarea, nos ha permitido edificar un clima laboral de seguridad y respeto en todas y cada de nuestras oficinas y en los entornos de trabajo externos donde nuestra compañía interviene.

El propósito debe ser beneficioso para el ecosistema en el que opera la organización y debe compartirse con todos los grupos de interés. Desde ISS buscamos que nuestros colaboradores contribuyan al suyo propio, sensibilizándoles del impacto directo de su actividad en el bienestar de los centros en los que la compañía tiene presencia, sin apartar la vista del foco de nuestra tarea principal: conseguir que nuestros clientes cumplan sus propios propósitos. “Cada habitación de hospital higienizada correctamente influye directamente en el paciente y contribuye a su recuperación; cada limpieza en cualquiera de los centros formativos donde ejercemos promueve la salud del alumno y beneficia sus estudios”, son mensajes que repetimos en cada una de las sesiones de sensibilización que realizan nuestros directivos.

Liderazgo y autenticidad: piedra angular del propósito corporativo

Queda un largo camino por recorrer si queremos cumplir con los objetivos propuestos para el 2030 en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Ahora, más que nunca, es el momento de redefinir el propósito corporativo de cada empresa de modo que la autenticidad en la ejecución y el liderazgo ejemplar sean la columna vertebral de la redefinición de su estrategia.

En esta nueva era que nos ha tocado vivir, es evidente que revisar los modelos de liderazgo para adaptarlos a las nuevas circunstancias es esencial para todas las compañías. Somos conscientes de que el equipo directivo funciona como referente para el resto de la organización, de modo que, cualquier decisión tomada por la dirección tendrá una fuerte repercusión en el resto del negocio. La autenticidad, ligada a la cultura corporativa, es otro factor clave. Si no crees en lo que comunicas, la transmisión a los empleados resulta imposible. La compañía debe estar gestionada por personas que tengan una inquietud genuina y que entiendan que el sistema, como lo hemos conocido en las últimas décadas, ha variado profundamente. Por ello, el compromiso de los líderes con el cambio y su proactividad en la búsqueda de mejora debe ser el eje de su ejecución.

El futuro empresarial y social, desde el punto de vista del propósito

Es el momento de impulsar un capitalismo inclusivo y de hacerlo a través del propósito. De avanzar en una visión más humanista de la empresa y de hacer bien el negocio, para hacer el bien con el negocio. Son numerosas las corporaciones que han hecho del propósito su hoja de ruta, aunque todavía muchas ignoran la apremiante necesidad de instaurar esta mentalidad en su ADN. Por paradójico que pueda parecer, la realidad que podemos constatar desde ISS es que aquellas organizaciones que tienen un propósito claro, más allá del retorno del capital y de la maximización del beneficio del accionista, acaban percibiendo un mayor ROI en menor plazo de tiempo. En tal sentido, la mejor forma para que los inversores puedan adquirir un mayor rendimiento de su inversión es a través de la contribución en la creación de corporaciones más ecuánimes, más sostenibles y coparticipadas por todos sus stakeholders.

La verdadera transformación ocurre cuando este propósito cobra vida dentro de las compañías, pasando de ser una simple promesa a hechos con relevancia para la sociedad, realizados con periodicidad, incluso en los momentos más difíciles. No cabe duda de que las empresas tienen un papel decisivo en esta transición y, aunque pueda tratarse de un proceso lento en el que se implica desde empleados hasta inversores, se tratan de los verdaderos agentes de cambio. Nos encontramos en un estadio inicial de un periodo de transición que tiene como objetivo dejar atrás los daños colaterales de un sistema económico que, más allá de convertirse en el sistema que más riqueza ha generado, ha impactado de lleno en el desequilibrio económico y en el medio ambiente. Por eso, la existencia de un propósito compartido entre sectores es un factor clave para poder mitigarlo y salir juntos de esta situación, aún estamos a tiempo. El verdadero cambio vendrá de la mano de aquellas empresas excelentes que sepan que su misión es contribuir a la mejora, la sostenibilidad y la equidad y que, de esta forma, todo el mundo tenga las mismas oportunidades, ayudando a asegurar el futuro de la economía y de la sociedad.

Artículo escrito por Ricard Casas, director general de Personas y Cultura de ISS Facility Services Iberia. 


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