El CIO: ¿Un puesto desfasado o un futuro actor decisivo?

CIO
Martin Brown, director de EMEA occidental, Rubrik.

Afrontémoslo, el papel del director de tecnologías de la información (CIO, por sus siglas en inglés) no siempre ha sido muy apreciado. Hace tan solo unos años, el puesto del CIO se consideraba un puesto directivo aunque no esencial para la toma de decisiones clave. No formaba parte de la junta directiva y, sin duda, no estaba tan bien remunerado como sus homólogos. En todo caso, la tecnología y los datos eran cosas que se malinterpretaban y subestimaban y, por lo tanto, se dejaban en manos de “los técnicos”.

Afortunadamente, ese planteamiento ya pertenece al pasado. Dada la importancia que tiene ahora la tecnología en la mayoría de los procesos empresariales, además del aumento de las cantidades de datos que se usan y la creciente relevancia de la ciberseguridad, los CIO de todas partes del mundo han resurgido de sus cenizas, para convertirse en uno de los puestos más importantes en muchas empresas. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La evolución del CIO

Los primeros puestos de CIO surgieron allá en la década de los cincuenta, cuando las empresas empezaron a incorporar equipos informáticos en los procesos de trabajo. A mediados de los ochenta, el puesto de CIO era un puesto técnico, con muy poca o ninguna implicación en la estrategia empresarial.

Ya a comienzos del siglo XXI, un buen CIO no solo debía tener la capacidad de reinventar los procesos empresariales, sino que también debía mostrar liderazgo para convencer a los demás de la necesidad de los cambios que pretendía implementar.

Hoy en día, los CIO se enfrentan a intensas presiones. Deben mantenerse al día en cuanto a las innovaciones tecnológicas, salvaguardar los datos de la empresa, generar valor empresarial y atender las necesidades de una organización que espera que sus actividades comerciales funcionen las 24 horas de forma ininterrumpida en todos los canales.

El IDC prevé, incluso, que en el mundo se crearán 163 zettabytes (mil millones de terabytes, lo que equivale a 250 000 millones de DVD) de datos para el año 2025, y el 60 % de los mismos serán creados y gestionados por las empresas. Con cifras como estas, la administración de datos en sí misma, se convierte en una tarea ingente para cualquier organización, una tarea que incumbe al CIO, como es lógico.

Debido a la vertiginosa velocidad de cambio de la tecnología, muchos CIO se han visto obligados a replantear el papel que desempeñan las tecnologías de la información en casi todos los aspectos empresariales.

La seguridad de los datos se ha convertido en una prioridad en los planes empresariales actuales

Además de eso, la seguridad de los datos es ahora un problema corporativo. No hay más que ver el impacto empresarial que supusieron las filtraciones de datos y los ataques de “ransomware” sufridos para darse cuenta del porqué.

Entre las funciones del CIO, la seguridad ha llegado a ocupar un lugar primordial. Son responsables de detectar los ciberataques, como los de ransomware, en sus propias redes y de solucionar el problema una vez que se ha producido el ataque. Lo más perjudicial en esas situaciones suelen ser los tiempos de inactividad, lo que significa que las medidas correctivas bien aplicadas pueden tener un impacto real en las actividades comerciales (además de suponer una buena prima a fin de año para el CIO). A fin de cuentas, para una empresa de 1000 empleados, una hora de inactividad se convierte en 1000 horas perdidas de productividad.

En un caso reciente de marzo de 2018, la ciudad de Atlanta gastó 2,6 millones de dólares para recuperarse de un ataque de ransomware en el que se pedían 52 000 dólares de rescate. Aunque es un caso extremo, es fácil ver los costes que conlleva recuperarse de un ataque cibernético. Además, una solución eficaz y rápida puede suponer la diferencia entre tener un empleo o no tenerlo. En lo que respecta a las vulneraciones de datos, la responsabilidad recae casi siempre en los CIO.

Las organizaciones están predicando con el ejemplo

El enorme aumento de la presión y del volumen de trabajo se ha visto reflejado en las remuneraciones de los CIO. En los 12 meses transcurridos entre el 2015 y el 2016, el salario promedio de los CIO aumentó en un 4 %.

También ganan más, en promedio, que los directores de tecnología y los directores de datos. Esta tendencia ha continuado en 2018: el 46 % de los CIO tuvo un aumento de sueldo en el último año, en comparación con solo el 34 % en el 2015.

El futuro parece prometedor

El futuro de este puesto genera acalorados debates. Algunos expertos creen que, dada la inversión empresarial en iniciativas para competir en el mercado digital, los CIO son los mejor situados para convertirse en CEO. Sin embargo, otros argumentan que las funciones de los CIO pueden redistribuirse a través de un equipo especializado, lo que haría del CIO una figura redundante.

El concepto de distribución de las funciones del CIO es un patrón creciente. Se están definiendo nuevos puestos que asumen algunas de las funciones que antes eran responsabilidad del CIO, como, por ejemplo, director de seguridad de la información (CISO), director de seguridad de tecnología (CTO), director de datos (CDO) y director de analítica (CAO).

Los datos son la clave

Debido a la tendencia de las empresas a generar cada vez más datos, el CIO dirige la estrategia que define cómo usar y administrar estos datos en toda la empresa. El aprendizaje automático, los macrodatos y la inteligencia artificial están creando la tormenta perfecta para que los CIO procesen la información desde diversos lugares y tomen decisiones con más rapidez que nunca. Sin embargo, nunca fue tan importante para las organizaciones el aprovechamiento de sus datos y, al mismo tiempo, la protección de los mismos frente a «los malos».

Además de los cambios que ya lleva a sus espaldas, no tengo duda de que el puesto de CIO seguirá evolucionando a la misma velocidad a la que cambia la tecnología. Inteligencia artificial, analítica de macrodatos, DevOps, automatización, la nube y la internet de las cosas: los CIO tienen infinidad de oportunidades para aprovechar las innovaciones tecnológicas y garantizar la ventaja competitiva de sus organizaciones.

El CIO, que antes desempeñaba un papel de ejecutor de TI de back-end, se ha convertido oficialmente en un miembro estratégico de la junta directiva. Soy bastante optimista y estoy deseando ver cómo cambia este puesto en el futuro. Quién sabe qué deparará el futuro al CIO…

Martin Brown, director de EMEA Occidental, Rubrik.


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