Ni héroe ni villano: el nuevo líder es de carne y hueso

Maite Sáenz21 mayo 20157min

liderazgo

Con motivo de la celebración el próximo mes de octubre del World Business Forum en Madrid, WOBI ha resumido el perfil del líder actual a partir de las aportaciones que han realizado en sus eventos las figuras más influyentes del mundo académico y empresarial:

– Piensa lo que dice y cómo lo dice: El líder tiene que tener un dominio preciso del lenguaje. Mario Alonso Puig, autor de libros como Madera de Líder, Vivir es un asunto urgente o La respuesta, declara que “cuando un auténtico líder habla, cuando utiliza las palabras, su verdadera intención no es dominar, su verdadera intención no es controlar, su verdadera intención es servir, apoyar, inspirar y ayudar. Es decir, cuando un líder es auténtico su palabra es auténtica, porque sale de un lugar distinto”.

– Sabe moverse en esta loca era de la información: La doctora en física Doris Drucker considera que “lo que más necesitamos son líderes capaces de entender que la revolución de la información no tiene que ver con la comunicación, sino con los valores y la conducta del hombre. “Así como los reformistas del siglo XIX lucharon por eliminar los excesos de la Revolución Industrial, ahora necesitamos reformistas que estén dispuestos a identificar los excesos de la Revolución de la Información, y decididos a ponerles fin”.

– Se reúne con la gente cara a cara, intenta descifrar su lenguaje no verbal, su pensamiento: El líder no teme mirar a los ojos de sus compañeros y decirles la verdad. Walter Isaacson, autor de la biografía de Steve Jobs, admite que el fundador de Apple, un tipo dedicado en su negocio al avance de la era digital, era un fiel creyente en las reuniones cara a cara.

– Evita el paternalismo y las mentiras: Nadie se beneficia del hecho de ocultarle al equipo que las cosas van mal y no es una buena razón hacerlo para evitarles disgustos. Así se previenen males mayores. Mark Murphy, fundador y CEO de Leadership IQ, declara que es necesario “fomentar la capacidad de resistencia a nivel de los adultos para que los empleados estén listos para responder si las cosas no funcionan a la perfección”.

– También puede ser introvertido: Tenemos la idea preconcebida de que un líder tiene que ser alguien capaz de salir al mundo con energía y ganas hacer ruido, llamar la atención. Y, sin embargo, un buen líder puede ser introvertido y su timidez puede generar confianza en el consumidor. Susan Cain defiende en sus libro Quiet: The Power of Introverts in a World that Can’t Stop Talking que “los líderes introvertidos tienden a obtener más de sus empleados ya que son más propensos a dejar que las personas fluyan con sus ideas (…)”.

– Con compañía de confianza, capaz de estabilizarle en momentos difíciles: Dan Vasella, presidente del directorio de la compañía farmacéutica suiza Novartis AG, considera que es bueno tener a “un miembro del directorio, un asesor, alguien a quien poder decirle: ‘Estoy harto; voy a renunciar’, o ‘le daría una buena paliza a este tipo’”. A veces hablar en voz alta con alguien que escuche soluciona gran parte de los problemas.

– Sigue rodeándose del mejor equipo: En Pixar se dieron cuenta de esto tras los problemas que tuvieron con Toy Story 2, una secuela encargada por Disney para el mercado en VHS que se dejó en manos de un segundo equipo creativo por coincidir su creación con el rodaje de Bichos, en la que trabajaba todo el equipo de la Toy Story original. La película resultante de ese segundo equipo fue un fracaso y tuvieron que rehacerla ocho meses antes del estreno. “La versión que no funcionó y la que se estrenó partieron de la misma idea, pero el resultado fue distinto gracias a las personas”, comentó Ed Catmull, presidente de Walt Disney Studios y Pixar Animation Studios. “En Hollywood, mucha gente busca buenas ideas para convertirlas en películas. Nosotros hacemos al revés: buscamos las mejores personas y luego les pedimos ideas”.

– Sólo sabe que no sabe nada: Un líder es tal por muchas características, pero no por albergar en sí mismo toda la sabiduría universal. Idealmente, es alguien que pregunta y no tiene miedo de que le hagan preguntas. “Creemos que el liderazgo es hablar, pero los grandes líderes se vuelven grandes por lo que preguntan, no por lo que dicen”, declaró John C. Maxwell en el WBF de México.

– Está atento a lo bueno y lo malo: Y si bien debe saber prepararse para esto último, debe saber reconocer lo primero y aprovecharse al máximo. Porque los golpes de suerte son eso, golpes. “La habilidad más seductora a la hora de dirigir un equipo es la de ser capaz de beneficiarse de un hecho circunstancial. Saber cómo maximizar el valor de la suerte es una destreza increíblemente interesante y rara”, opina Jim Collins, gurú de la gestión de empresas.

– No tiene necesariamente que ser el jefe: Muchas veces coincide que el gran líder es la cabeza de la empresa, pero no tiene por qué ser así. Tomando como ejemplo el ejército, en donde “tu primer día de trabajo es tu primer día como líder”, el experto en pensamiento de sistemas, Peter Senge, desvincula la idea de líder de la jerarquía. Así, esas características que creemos que todo “jefe” debe tener a la hora de mandar también deben ser extensibles todos aquellos que, simplemente, trabajen en la compañía, porque a la hora de ponerse en situación, todo el mundo debería tener mentalidad de líder.

 


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