El liderazgo desordenado o modelo MESSY

Para los líderes, 2020 ha sido un año caótico, en el que se han producido cambios a un ritmo y magnitud sin precedentes, y además se les ha exigido respuestas a una velocidad mayor de lo razonable. Se han tenido que enfrentar a la gestión del miedo, el estrés, la ansiedad y la tristeza, tanto suya como la de sus colaboradores. No todos han afrontado la situación de la misma manera. Algunos decidieron “esperar y ver”; sin embargo, otros lo han hecho de manera excepcional. Mantener y cultivar los comportamientos de estos últimos es el reto al que se enfrentan hoy las organizaciones.

La consultora BTS ha realizado una investigación para conocer cuál es ese camino que dirige a los líderes de las organizaciones hacia prácticas más efectivas. Para ello han entrevistado a 40 directivos de empresas de referencia, mayoritariamente directores de Formación y Talento. El objetivo de esta investigación ha sido entender los desafíos que afrontan las organizaciones, no solo por la actual crisis del COVID-19, sino también para los próximos años, inciertos e impredecibles. Según explica Ignacio Mazo, Director de la Unidad de Liderazgo y Management de BTS, “se ha buscado identificar las actitudes, las formas de pensar y la mentalidad de los que se han manejado mejor durante este tiempo, así como saber qué será necesario que mantengan en el futuro”.

Los resultados de la investigación muestran como muchos líderes están han tenido que pelear con ciertos hábitos del pasado, y cómo otros se han quedado anclados en ellos, aunque parece claro que algunas acciones pasadas nunca más van a funcionar y quienes no reaccionen, no tendrán éxito, de ahora en adelante. “Curiosamente, los que están prosperando en esta situación tan incierta, eran considerados inadaptados en los tiempos normales” indica Ignacio Mazo. Serán el modelo a seguir, la referencia que se demandará a los dirigentes, en un más que probable futuro turbulento. Y es que éstos han tenido más éxito que aquellos que han mantenido un enfoque basado en sus experiencias y resultados del pasado.

La investigación concluye con que hay cinco atributos, que caracterizan los comportamientos de quienes mejor han trabajado en estos tiempos tan complejos. Estos cinco atributos configuran un modelo de “Liderazgo Desordenado”, que BTS ha acuñado con el término MESSY (en inglés messy significa sucio, lioso, desordenado). Estos cinco atributos son:

M- Multiplicando Perspectivas. Los líderes de más éxito se han comportado defendiendo y reconociendo las interdependencias del ecosistema en el que operan y el impacto social de sus operaciones. Ha evolucionado la forma de entender el negocio, no como un ente cerrado y hermético sino vinculado con su entorno, y han prestado una mayor atención a los aspectos éticos. “Aquellos que han colaborado más allá de lo que suponía era su responsabilidad, han resuelto mucho mejor los problemas y generado un mayor impacto”, añade Mazo.

E- Conexión Emocional. Los líderes que han estado a la altura han hablado con naturalidad de los aspectos emocionales. Han sido transparentes con las malas noticias. Ya no funciona la creencia de que un jefe solo debe hablar de trabajo con sus empleados. “Los líderes que se sentían incómodos compartiendo malas noticias, por miedo a que los empleados perdieran su confianza en la empresa o en su capacidad como líderes, han tenido más dificultades. Sin embargo, aquellos que han sido más transparentes, han sido más respetados e incluso inspirarán a otros. Y es que las personas seguirán a aquellos que definan la realidad con claridad y formen parte del equipo que va a pelear, para dar la vuelta a la situación”.

S- Sacar provecho del momento. Un comportamiento ejemplar ha consistido en adaptarse y enfocarse en conseguir los mejores resultados, siendo receptivos con el momento y estando “listos” para cambiar. Por el contrario, centrarse en la estrategia que se tenía prevista, los procesos y los presupuestos y poner el foco en la gestión trimestral, ha sido un error. “Cuando las cosas cambian de modo súbito, los procesos no sirven. Hay que pensar más en los resultados y menos en los procesos. Si se actúa de esta manera se pueden conseguir grandes logros”.

S- Simulando varios futuros. Ha quedado demostrado que el futuro no es una continuación del pasado. Los que han trabajado previendo múltiples posibilidades, y realizando rápidos ciclos de experimentación, han obtenido un mejor resultado. “En una de las entrevistas, un directivo nos dijo que habían pasado de esperar y ver, a probar y aprender, lo que es sin duda una muestra de la agilidad, que se necesita en estos momentos”.

Y- Yo y los demás. Ya no funciona sentirse un “súper héroe”, y la creencia de que hay que mantenerse fuerte y ser un experto. Los mejores líderes han reconocido su ignorancia, se han mostrado vulnerables, curiosos y humildes. Pero sobre todo han abandonado una visión centrada en sí mismos. “Los datos de nuestra investigación demuestran que los líderes modelo “listo y fuerte” se enfrentan a las crisis trabajando más horas, a veces sin sentido. La paradoja es que abandonando ese perfil se abren opciones para trabajar de forma diferente. Renunciando a los “súper poderes” para dirigir a los equipos durante la crisis, los mejores líderes han encontrado más momentos para cuidarse y para concentrarse en lo que realmente importa”.

Como conclusión, Ignacio Mazo advierte “la vieja perspectiva de líderes fuertes y respetados, que dan instrucciones y asignan tareas, no sirve en un mundo desordenado. Algo nuevo ha aparecido y está aquí para quedarse. Pero estas tendencias no van a arraigar por sí solas. Las organizaciones necesitan revisar la forma en que desarrollan, recompensan y promueven a sus líderes. Las nuevas mentalidades dominantes, que reconocen las debilidades y dan por hecho que estamos constantemente aprendiendo sobre el futuro, conllevan profundas implicaciones, tanto para los líderes como en la forma en que se dirigen los negocios. Y no se trata de abandonar los procesos, las estructuras o las herramientas que son eficientes, sino de utilizarlas de otra forma más dinámica”.


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