¿Cómo tendrá que ser el futuro CEO español?

Nacho Torres18 marzo 20157min

superceo

 

La firma de Consultoría de negocio y Executive Search, Odgers Berndtson, presentó el pasado martes 17 de marzo los resultados del informe “La visión de los CEOs 2015-2020: 30 piezas para SUPER vivir” recoge los resultados del proyecto de investigación realizado entre más de 300 altos directivos de grandes empresas, de dieciséis subsectores, en un extenso trabajo de campo desarrollado entre septiembre de 2014 y marzo de 2015.

En este informe se plasma el perfil del CEO de la empresa española en el periodo 2015-2020: un “SuperCEO” con mente brillante, corazón sano, cuerpo en forma e imagen impoluta. Un perfil humilde y cercano, atento a las demandas de sus colaboradores. Tendrá que profundizar, aunar o desarrollar “Superpoderes” para gestionar las transformaciones que se avecinan en las compañías. Además, será una persona ética y coherente con todo lo que diga y haga. La gestión de la soledad será vital y tendrá que mirar al futuro con optimismo y con ganas de aportar a la sociedad y a la ciudadanía.

Un directivo muy diferente al del anterior informe presentado por la propia Odgers Berndtson: “La visión CEOs 2008-2012: 40 piezas para construir una gestión ganadora”. En ese periodo, el perfil del CEO español se caracterizaba, debido a la crisis económica en la que estábamos inmersos, por ser capaz de ajustar los costes, optimizar los procesos, ajustar la plantilla y transformar la organización hacia la venta de servicios. Su liderazgo se caracterizaba por “predicar con el ejemplo”, estar en la cancha con los empleados en los momentos difíciles, ser el primer comercial de la compañía y por promover la comunicación constantemente con proveedores, empleados, accionistas y clientes.

En este nuevo periodo que se avecina, la competencia para las empresas será más dura, los clientes serán aún más infieles y la búsqueda de información sobre vivencias e intangibles en la relación con los clientes, así como su relación con los puntos o canales de venta, será vital. La tecnología nos controlará y dominará cada día más por lo que las grandes inversiones en TI (Tecnologías de la Información) quedarán en desuso casi en el mismo día en el que las estrenemos. Esto también conllevará que las quejas y reclamaciones de unos clientes conectados a sus dispositivos 24 horas en cualquier parte del mundo serán más habituales y la centralización de funciones en los servicios centrales será también mayor.

En lo que respecta a empleados, tal y como refleja el informe, los directivos tendrán que transformar su desmotivación, el cansancio, la poca implicación, los departamentos estancos, la escasa velocidad de reacción, la rigidez, la poca diversidad y la formación desenfocada. Tendrán que nacer nuevos formatos de gestión de RR.HH. que sepan reunir a diferentes generaciones, géneros y orígenes de los empleados. Las compañías excelentes se distinguirán del resto por una orientación constante hacia la gestión del cambio.

Unos cambios que tendrán que ser promovidos por los directivos. Unos Superdirectivos que sean capaces de predecir el futuro, de entender a un cliente en constante cambio, de saber qué mensajes lanzar a sus empleados para motivarlos, de gestionar a unos accionistas cada vez más exigentes y en constante proceso de inversión y desinversión… Una cantidad bastante numerosa de los CEOs entrevistados para el informe señalan que uno de los grandes retos, a nivel personal, después del gran sacrificio del periodo 2008-2014, será cambiar su imagen de “panzer” destructor de costes y mejora de la productividad a la de un directivo capaz de generar un nuevo aire de crecimiento y expansión en la misma organización que tuvo que reestructurar.

Por todo ello, las misiones que deberán poner en marcha en los próximos años los directivos son cinco. La primera, unas Estrategias claras y sencillas, con la comunicación como eje principal. La preocupación por la salud y la coherencia moral y ética será clave, así como fijarse en la competencia más allá de las fronteras del sector en el que operen para identificar buenas prácticas de gestión.

La segunda misión será la Innovación. El cliente cada vez será más protagonista por lo que habrá que tenerlo en cuenta en la fase de diseño y lanzamiento, junto con un equipo dedicado, pero a la vez alejado de la operativa del día a día, para poder sobrevivir en 2020.

La tercera misión es, si no la que más, de las importantes de las cinco que hay que poner en marcha: el Cliente. El consumidor cada vez es más profesional, “pro-sumidor”, más exigente y con ganas de vivir experiencias únicas, por lo que la compañía de éxito sea la que escuche y satisfaga más que nunca las necesidades vivenciales e inmateriales del cliente.

La Tecnología será vital para poder adaptarse y gestionar la gran cantidad de información, la comunicación entre empleados y la constante evolución de la tecnología, por lo que será la cuarta misión.

La última, Personas, tiene un peso específico muy importante y vital para mover todo el engranaje del resto de las misiones. El papel de las personas, el talento, la integridad y la confianza del equipo marcarán la diferencia de las compañías de éxito.


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