La Inteligencia Artificial está siendo protagonista no sólo de la actualidad sino del día a día de las empresas. El tsunami tecnológico ha llegado sin que nos diéramos cuenta y ya está prácticamente presente en todo lo que hacemos. Y es sólo el principio. Ahora que llega el verano y es el momento de desconectar y tomar impulso para el reto que supone siempre el último cuatrimestre del año, desde ORH les proponemos una lectura con sabor a cine de verano. Viajaremos por los dilemas, retos e incógnitas que nos plantea el futuro a través de películas y series que se han convertido en el espejo donde se reflejan nuestros miedos y esperanzas sobre un futuro cercano en el que la IA está muy presente.
Alejo Sison, filósofo, profesor de Ética Empresarial de la Universidad de Navarra y experto de IA+Igual, asegura que “la ética es un rasgo de los humanos en cuanto actores, no de cosas (como algoritmos)”. Por eso, es crucial que la supervisión humana en el ámbito de la IA no conceda terreno ni deje a los algoritmos solos en este aspecto. Esta preocupación por la ética y nuestra relación con la Inteligencia Artificial se refleja en series como Black Mirror o Westworld.
Black Mirror explora en varios de sus episodios las hipotéticas consecuencias de delegar decisiones importantes en manos de esta tecnología disruptiva, que van desde la gestión de la vida personal a la de la justicia. En sus capítulos imaginan cómo podría afectar a la sociedad que fueran los algoritmos quienes tomaran las decisiones y no las personas. Desde el Instituto de Ciencia de los Datos e Inteligencia Artificial (DATAI) de la Universidad de Navarra (UNAV) -partner académico de IA+Igual-, su director, Jesús López Fidalgo, asegura que “la IA es una ayuda, nunca un tomador de decisiones”. Esto es especialmente importante en ámbitos donde la IA puede afectar directamente a la vida de las personas, como es el caso de los RR. HH. La IA puede ser una gran aliada para este departamento, pues puede ofrecer orientación al personal de Recursos Humanos, pero debe ser este el que tome las decisiones finales.
Por otra parte, Westworld trata las implicaciones éticas y morales del uso de la IA en una sociedad futurista que ha creado unos androides para servir a los humanos en un parque temático del viejo oeste. A lo largo de la serie se hace reflexionar a los espectadores sobre la (falta de) responsabilidad de los profesionales que han creado esta tecnología. La responsabilidad y el compromiso, según Iván Cordón, director de innovación de DATAI, es algo que los desarrolladores actuales tienen muy en cuenta. Cordón asegura que los equipos se esfuerzan por desarrollar la IA “de manera confiable, ética y humana”.
La IA en el ámbito laboral, ¿aliada o rival?
Existe un temor bastante generalizado sobre el reemplazo de muchos empleos derivado de la implementación de sistemas basados en algoritmos de IA, algo que el cine ha imaginado en numerosas ocasiones. Es el caso de Yo, robot (2004), la película protagonizada por Will Smith que representa un futuro donde robots y humanos conviven. Estos, que utilizan algoritmos para procesar información y tomar decisiones, son capaces de ocupar todo tipo de puestos de trabajo.
En esta película, los robots cuidan de personas y animales, cocinan o hacen trabajos de fuerza, pero no es el único ejemplo cinematográfico en el que se refleja este miedo al reemplazo. Sin embargo, Alberto García Galindo, investigador en la UNAV, cree que está lejos de ser así. “Aunque haya algunas tareas que se redefinan, esto implicará necesariamente el nacimiento de otras tantas, que necesitarán de empleados con nuevos perfiles y la definición de nuevos tipos de trabajo”, asegura.
La importancia de los datos
En cuanto al funcionamiento de los sistemas de IA, el cine ha reflejado la importancia de que los algoritmos estén bien entrenados. Un buen aprendizaje puede convertirlos en una herramienta muy útil. Esto se ha proyectado en la gran pantalla con historias de inteligencias artificiales que, a partir de los datos con los que han sido entrenadas, son capaces de predecir el comportamiento humano. Person of Interest es un ejemplo de ello. En esta serie policíaca, una tecnología avanzada llamada La Máquina es capaz de predecir qué ciudadanos tienen altas probabilidades de cometer delitos o de ser víctimas de ellos. Este sistema analiza datos de organizaciones policiales para anticipar actividades delictivas.
Aunque el alcance del sistema en Person of Interest está muy lejos de la realidad, expertos en inteligencia artificial corroboran la importancia que tienen los datos que se usan en el entrenamiento de los algoritmos. Esto adquiere especial importancia cuando estos se usan en procesos que afectan a las personas y sus trabajos. Es el caso de los sistemas de IA empleados en RR. HH., donde Jesús Mercader, catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Carlos III, advierte sobre el peligro de que haya “sesgos en los datos, es decir, que haya discriminaciones algorítmicas en la información que se usa para entrenar a la IA”.
En este sentido, Yolanda Gutiérrez, experta en People Analytics y miembro del Consejo Asesor de IA+Igual, advierte cómo el sesgo y la discriminación inherentes en los datos que son utilizados para entrenar los algoritmos pueden “hacer que se perpetúen dichos sesgos en la toma de decisiones”, afectando así a los derechos fundamentales de los trabajadores.
Y, ¿cuál es el pilar fundamental para conseguir la no discriminación en el uso de la IA? Gutiérrez lo tiene claro: “La limpieza previa de los datos”. Esto implica asegurar que la información utilizada en el entrenamiento de los algoritmos no contenga sesgos. Para lograrlo, es crucial que exista transparencia en cuanto al funcionamiento de esta tecnología y la información que la alimenta. “En este contexto, surge el proyecto IA+Igual, cuyo principal objetivo es crear una metodología de auditoría para certificar la ausencia de sesgos en los algoritmos utilizados en los departamentos de RR. HH”, concluye.
La animación, reflejo de la cara positiva de la IA
Como ya hemos visto, el cine ha incluido la IA en películas o series de acción, policiacas o dramas (como el caso de Her), pero las películas de animación no se han quedado atrás.
WALL-E (2008) o Big Hero 6 (2014) son dos películas cuyas tramas giran en torno a esta revolución tecnológica Artificial. Al contrario que en los anteriores ejemplos, estos largometrajes ofrecen una visión muy positiva sobre ella. En la primera de ellas, la historia está protagonizada por dos robots con Inteligencia Artificial tan avanzada que son capaces de desarrollar consciencia e incluso sentimientos. Esta visión se aleja de la narrativa catastrofista de un mundo dominado por la tecnología. De hecho, es el propio personaje de WALL-E el encargado de limpiar un planeta Tierra post-apocalíptico en el que ya ni siquiera viven los humanos.
Por otro lado, Big Hero 6 explora el potencial de la IA en el ámbito médico. La película está protagonizada por un robot enfermero que ha sido entrenado con una gran base de datos médicos. A través de los algoritmos es capaz de evaluar síntomas de pacientes, proporcionar diagnósticos y sugerir tratamientos.
La IA se presentan una veces como la salvación y el progreso definitivo, prometiendo soluciones innovadoras para los desafíos humanos más complejos. Otras, como una amenaza que desencadena consecuencias catastróficas para al ser humano. La realidad es que hoy está por definir cuál será su papel en el futuro y es por eso, que debemos empezar a sentar las bases para garantizar que la IA nos complemente en lugar de sustituirnos. Así que, si no ha visto alguno de estos títulos le recomendamos que lo haga. Y que lo lleve como tema de sobremesa en el chiringuito. Le garantizamos que habrá debate.