cisne negro

El concepto del cisne negro era utilizado de forma muy común en el Londres del siglo XVI y hacía referencia a una situación que es imposible que exista y que se da por hecho, que nunca va a ocurrir, como la existencia de un cisne negro. En el imaginario colectivo de la época se asumía, con una certeza absoluta, que el único cisne existente era de plumaje blanco, por lo que cuando se hacía mención a algo como improbable se decía que era como un cisne negro. En 1967 William de Vlamingh, al frente de un grupo de expedicionarios holandeses, descubrió en el río Swan en la Australia Occidental a un cisne con plumaje negro y este hallazgo rompió con la idea que todos los cisnes eran blancos.

El financiero y ensayista libanés Nassim Nicholas Taleb rescató esta expresión en su libro, best seller mundial, El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable (Paidós, 2008). Taleb utiliza la metáfora del “cisne negro” para referirse a aquellos eventos no previstos, altamente improbables, inesperados, con consecuencias de gran impacto y considerados durante un tiempo como imposibles. Son ejemplos para Taleb la Primera Guerra Mundial, el impacto de internet, la aparición del ordenador, el atentado del 11 de septiembre, la caída de la Unión Soviética, el muro de Berlín de 1989, etc. Algunos de estos eventos tienen una significación positiva y otros, en cambio, negativa.el cisne negro desarrollo

Estos “cisnes negros” o eventos inesperados resultan atípicos, sorprendentes y altamente improbables ya, que como dice Taleb, se encuentran fuera del reino de las expectativas normales. Su carácter atípico y poco común y la ausencia de precedentes conllevan además una escasa precisión en su probabilidad y predicción. Nuestros modelos y expectativas ordinarias tampoco facilitan la identificación de la aparición en un futuro de estos sucesos. Estos hechos son, según Taleb, posteriormente racionalizados de forma retrospectiva y es aquí donde curiosamente nuestro sesgo de retrospección, propio de nuestros modelos mentales, nos hace tener la sensación que estos cisnes negros no eran sucesos tan impredecibles. Esta distorsión retrospectiva nos lleva a sobreestimar lo que entendemos y nuestra racionalidad.

La tendencia en los trabajos de cambio y desarrollo organizacional es a la dedicación de un importante tiempo y esfuerzo a la elaboración de argumentaciones y explicaciones que nos lleven, desde nuestra racionalización y nuestros sesgos psicológicos, a entender lo sucedido. Esta metodología se basa en la resolución de problemas y en la búsqueda de hipótesis del tipo causa-efecto, se centra en lo negativo, en los déficits y en lo que no funciona. Las personas se sienten, bajo estas propuestas de intervención, poco motivadas a colaborar en la mejora organizacional, muestran resistencias, ralentizan el cambio y el resultado es el mantenimiento del status quo organizacional. Además, este tiempo puede llevarnos a implantar una solución a un problema que ya no existe o que ha tomado otras dimensiones, y corremos el peligro de haber dejado de lado un valioso esfuerzo y energía en creatividad e innovación, que posiblemente sí han utilizado nuestros competidores.

La propuesta de Taleb se centra en prepararnos ante la aparición de los cisnes negros, es decir, se focaliza en una orientación más proactiva y anticipadora. Es así como, desde nuestra experiencia, entendemos deben moverse las organizaciones hoy día, sobre todo ante el actual entorno de naturaleza caótica y compleja. Se requiere de una metodología que, sin negar la existencia de situaciones a resolver, contenga propuestas centradas en las fortalezas y potencialidades de las personas y la organización y que impulsen el talento individual y grupal y lo pongan en interacción. Se facilita de esta manera la emergencia de la inteligencia colectiva de la organización que se orienta a la visión de un futuro ideal sobre la base de aquello que queremos como organización. Se trata de crear contextos que favorezcan, desde la divergencia, salir de nuestro sesgo limitador e ir más allá de nuestras expectativas normales y ordinarias para abrirnos a la identificación de más opciones que las conocidas y en consecuencia, desafiar nuestro status quo.

Ante la incapacidad de predecir, como decía el físico danés Niels Bohr, “Predecir es difícil, especialmente el futuro”, debemos acompañar a las organizaciones a que sean capaces de crear las condiciones que favorezcan aquellos cisnes negros que representen importantes mejoras en la organización, y puedan además, identificar y estar preparadas para dar la mejor de las respuestas ante la aparición de aquellos cisnes negros de signo más negativo. Para ello, se hace necesario propuestas y metodologías que:

  • Crean espacios que nos hagan salir de nuestra perspectiva más ordinaria y poder prestar atención a lo que no prestamos atención, y de este modo, poder esperar lo inesperado.
  • Hagan de la imaginación una herramienta creativa e innovadora que nos permita pensar lo impensable e imaginar lo inimaginable.
  • Crean una cultura de anticipación y visión prospectiva que utilizan como base la experiencia de un pasado de éxito y las fortalezas de las personas y organización.
  • Entiendan las disrupciones de la vida organizacional como oportunidades de identificar los cisnes negros organizacionales.    
  • Hagan de la divergencia y la inteligencia colectiva los agentes del cambio más importantes.        
  • Faciliten el aprendizaje en la gestión de las paradojas organizacionales, sobre todo con la dicotomía: orden (estabilidad) y caos (disrupción).      
  • Incluyan la curiosidad y la intuición dentro del manual de las mejores prácticas organizacionales.  
  • Crean escenarios de futuro a través de prototipos y simuladores, para poder experimentar en el presente posibles cisnes negros.

Estas son propuestas que, además, contemplan el valor que tienen las emociones humanas en todos los procesos; emociones que, por el hecho de ser bien gestionadas, llevarán a las personas y los equipos a querer experimentar formas diferentes de ver y hacer las cosas y encontrar gratificantes esos nuevos estados.

Por lo tanto, es clave poner los fundamentos para estar emocionalmente preparados a esos eventos inesperados, y esta es una cuestión predecible con la que podemos empezar a funcionar…

Damás Basté y Catalina Payá, Managings Directors de Inspiring Partners.


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