El ajedrez revela la capacidad de la IA para formar a empleados poco cualificados y con oportunidades de entrenamiento limitadas

Ángel Peña13 julio 20239min
Un artículo académico se vale de un análisis del software especializado en el ajedrez para calcular las oportunidades que abre la inteligencia artificial en materia de formación, incluso para la mejora de las capacidades de los directivos en la toma de decisiones. Aunque no será la panacea, los autores creen que la IA democratizará las interacciones estratégicas y será útil para salvar el actual cuello de botella de compañeros de aprendizaje.

 

La inteligencia artificial está tomando posiciones en nuestra sociedad a pasos agigantados. Quien acierte a vislumbrar cuál será su verdadero papel (más allá tanto de paranoias como de fantasías entusiastas) obtendrá una ventaja competitiva decisiva.

Entre sus posibilidades en la gestión de las organizaciones, los expertos intentan dilucidar su alcance real en el aprendizaje. ¿Hasta qué punto puede la IA desarrollar las capacidades de los directivos en un área tan estratégica como la toma de decisiones? Más en concreto, se plantean si pueden ayudar a superar el cuello de botella que suelen tener las organizaciones con los compañeros de entrenamiento humanos aportando equivalentes artificiales.

Fabian Gaessler, de la Universidad Pompeu Fabra, y Henning Piezunk, de la prestigiosa escuela de negocios francesa Insead, han trascendido la mera especulación teórica sirviéndose de una curiosa forma de evaluar las posibilidades de la IA. En un artículo en la revista académica Strategic Management Journal titulado “Training with AI: Evidence from chess computers”, extrapolan los efectos en el aprendizaje de la “difusión escalonada de las computadoras de ajedrez” y su forma de “ayudar a los ajedrecistas a mejorar” sirviendo “de sustituto de los escasos compañeros humanos de entrenamiento”.

La difusión escalonada del software de ajedrez y la forma en que ha ayudado a los ajedrecistas como sustituto de los escasos compañeros humanos de entrenamiento se puede extrapolar a la evolución de la IA en la interacción con los humanos en la gestión

Eso sí, sus conclusiones matizan que el software de ajedrez no era “un sustituto perfecto, ya que los jugadores que entrenaban con ellos no estaban expuestos a errores idiosincrásicos (‘humanos’) y, por tanto, no aprendían a aprovecharlos”. A partir de esa limitación, analizan “las implicaciones para la investigación sobre el aprendizaje, la IA en la gestión y la estrategia, y la ventaja competitiva”.

Tras un resumen de las características técnicas del software dedicado al ajedrez y su cruce con las necesidades del entrenamiento en la gestión empresarial, ilustran cómo “la relevancia de la IA para el entrenamiento depende de su estado de evolución y del nivel de habilidad del aprendiz”.

En este sentido, concluyen que “los actores desfavorecidos pueden beneficiarse primero de la IA en el entrenamiento y parece plausible que se dé el mismo patrón en contextos en los que el objetivo no es el entrenamiento, sino la sustitución. Por ejemplo, herramientas respaldadas por IA como ChatGPT pueden utilizarse inicialmente para escribir redacciones universitarias, pero no (todavía) periodismo analítico”. Sin embargo, la evolución de los ordenadores de ajedrez también muestra el tremendo progreso de la IA, “hasta el punto de que pueda utilizarse para entrenar incluso a los mejores”.

Pero, de momento, “los jugadores con habilidades inferiores u oportunidades de entrenamiento limitadas se beneficiaron más de las computadoras de ajedrez. Si los actores desfavorecidos se benefician antes y más, el entrenamiento basado en IA puede conducir a una distribución más equitativa de las habilidades, nivelando el campo de juego”.

 

                                            Evolución del efecto del software de ajedrez
Esta figura ilustra el progreso en la capacidad de la computadora de ajedrez en la clasificación Elo. La Elo, utilizada para cuantificar la habilidad relativa de los jugadores en muchos juegos de suma cero, aumenta o disminuye si el jugador gana o pierde, y el aumento o disminución depende de la diferencia en el nivel de habilidad entre los dos jugadores; para cada año, se considera la fuerza del límite superior de todas las computadoras de ajedrez comerciales disponibles (se excluyen las no comerciales, como Deep Blue).

 

También consideran que “la simulación respaldada por IA puede fomentar la convergencia en la distribución de aquellas habilidades que se aprenden mejor mediante una formación receptiva”, y que “los directivos pueden aprender movimientos competitivos. En este sentido, parten de la investigación sobre la interacción estratégica para ilustrar con su modelo basado en el ajedrez “la importancia de la capacidad de los responsables de la toma de decisiones para explotar los errores garrafales de los oponentes limitadamente racionales”.

Los autores admiten limitaciones de su investigación… también extrapolables a la futura interacción de la IA con los humanos en el entrenamiento corporativo. Por ejemplo, dieron por sentada la “homogeneidad de tratamiento entre los ajedrecistas con acceso a ordenadores de ajedrez, aunque los jugadores tendrán distintas propensiones a utilizarlos”.

De momento, la IA beneficiará la formación de los actores desfavorecidos y en contextos en los que el objetivo no es el entrenamiento, sino la sustitución, igual que ChatGPT puede utilizarse para escribir redacciones universitarias, pero no (todavía) piezas de periodismo analítico

En cualquier caso, las implicaciones para la gestión son evidentes. Por un lado, “los responsables de la toma de decisiones pueden buscar formas de utilizar la simulación basada en IA para formarse a sí mismos o a sus empleados”. Pero, además, los directivos pueden ir calculando de antemano quiénes pueden sacar provecho de este tipo de formación: “Los empleados relativamente poco cualificados y aquellos para los que una formación costosa -como la formación con compañeros humanos- no es una opción”. Y, finalmente, ayuda a vislumbrar los límites de las simulaciones basadas en IA, “ya que puede que no preparen a las personas para detectar y aprovechar los errores humanos de la vida real”.

La lectura atenta de los detalles del paper académico de Fabian Gaessler y Henning Piezunk se puede completar con artículos más divulgativos como el de Carlos de Aldama, profesor e investigador especializado en Psicología del Pensamiento y de la Educación por la complutense en The Objetive. Titulado “Así han cambiado los ordenadores nuestra forma de jugar al ajedrez”, proporciona un interesante punto de apoyo para mover la imaginación: ¿cómo cambiará la IA nuestra forma de gestionar las organizaciones?

¿Por qué el ajedrez?
Fabian Gaessler y Henning Piezunk reconocen que ha habido un rico debate sobre las implicaciones del estado actual de la IA y su progreso. De hecho, citan interesantes ejemplos como los estudios de Agrawal y otros en 2019; Brynjolfsson y Mitchell en 2017 o Felten en 2021). Pero advierten que “ha habido pocos datos de campo que ilustren ese progreso”. Ahí el ajedrez irrumpe como “un dominio para el que se dispone de tales datos. Además del largo horizonte temporal que permite medir la creciente fuerza de la IA a lo largo de décadas, una característica particular es que la IA en el ajedrez puede compararse con un punto de referencia humano”. Se trata, por lo tanto, de un campo privilegiado para proyectar el futuro de la interrelación entre la IA y los humanos.

 

 


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