Brecha educativa: lo que dejaron las clases a distancia

Redacción12 agosto 20218min

Con la llegada de la pandemia, hace ya más de un año, el gobierno y las instituciones educativas decidieron que la mejor opción para que los niños continuaran con sus estudios eran las clases virtuales, sin embargo, en México este modelo educativo ha demostrado no ser el más adecuado, ya que muchos de los niños y de los jóvenes presentan estrés, ansiedad y rezago educativo.

Asimismo, el rol de las mamás cambió de mamá a “maestra”, y en muchos casos las mujeres trabajan y tienen que hacerse cargo de la mayoría de las labores del hogar, lo que ha dificultado aún más la situación de las familias y la calidad de la educación de los niños y jóvenes.

Recientemente el gobierno federal anunció el retorno a clases presenciales previstas para el próximo lunes 7 de junio. Aunque cabe destacar que la asistencia es opcional tanto para alumnos como profesores. El regreso a las aulas será de manera escalonada, intercalando los días de asistencia con clases virtuales. “Esto representa una oportunidad para retomar el rumbo de la educación ya que se ha visto afectada por la emergencia sanitaria” asegura Aideé Zamorano, fundadora de Mamá Godín. Así lo confirma la UNESCO, pues la educación se ha mermado en más de 861.7 millones de niños y jóvenes en 119 países.

La falta de recursos tecnológicos ha repercutido en el abandono escolar

En México menos de la mitad de la población tiene acceso a las tecnologías y la otra mitad está en situación de pobreza, por lo que la tecnología no ha sido la solución para que muchos niños continúen con su educación. De acuerdo con el INEGI 44.3% de los hogares cuentan con computadora, 54.4% tienen conexión a internet y 10.7% acceden a internet fuera de su hogar.

Debido a esto, hay 5.2 millones de estudiantes fuera del ciclo escolar 20-21 por pandemia y pobreza, de estos, 2.3 millones no están inscritos por motivos relacionados directamente con la pandemia y 2.9 millones por falta de recursos económicos, según datos del INEGI.

Los niños y jóvenes en pobreza presentan diversos problemas psicológicos

Una de las principales consecuencias que ha producido la pandemia y el confinamiento en los estudiantes son los altos niveles de estrés y de ansiedad, de acuerdo con diversos estudios. La Organización Mundial de la Salud ha reportado que algunos países han registrado altas tasas de síntomas de ansiedad (6-51 por ciento), de depresión (15-48 por ciento), trastorno de estrés postraumático (7-54 por ciento) y sufrimiento psicológico no específico (34-38 por ciento).

De acuerdo con la Encuesta de hogares ENCOVID19 Infancia realizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la pandemia está afectando negativamente todos los aspectos de las vidas de niñas, niños y adolescentes en México, particularmente en el caso de los más pobres.

Entre abril y julio de 2020, más del 30% de la población mayor de 18 años presentó síntomas severos de ansiedad, según los resultados de la encuesta, pero el porcentaje de personas con síntomas severos es mayor en los hogares con dos o más infantes, frente a los hogares sin niñas o niños: 35% versus 27%.

Además, una parte importante de la población de Latinoamérica y del Caribe vive en condiciones habitacionales restringidas, cerca de 80 millones, de acuerdo con la CEPAL y la UNICEF. Por esta razón el confinamiento ha provocado que muchos niños y jóvenes vivan en condiciones de hacinamiento por periodos prolongados, lo que los ha afectado negativamente. Impide que estudien y descansen en un lugar adecuado, lo que afecta su desarrollo cognitivo. Asimismo, dichas niñas, niños y jóvenes están más expuestos a situaciones de violencia y abuso intrafamiliar.

Las desigualdades han aumentado para las generaciones más jóvenes

La crisis que vive la educación va a marcar a los niños para el resto de sus vidas. Se calcula que la deserción escolar aumentará al terminar el presente ciclo escolar, ya que cada mes que pasa aumenta más la crisis. Al terminar la pandemia las generaciones de niños y jóvenes tendrán mayores desigualdades, ya que hay un pequeño grupo de estudiantes que siguen preparándose mientras que la mayoría no, incluso algunos han abandonado sus estudios, aseguró Aideé Zamorano, fundadora de Mamá Godín.

De acuerdo con encuesta ENCOVID19, reporta que 35.2% de los hogares con niñas, niños o adolescentes que uno o más de sus integrantes perdió su empleo o fuente de ingresos entre febrero y junio de 2020. En hogares sin población infantil, este porcentaje fue de sólo 20.0%.

Por ello, una de las razones por las cuales muchos niños y jóvenes han abandonado la escuela es por la falta de ingresos en el hogar que les permita continuar con su educación, pues los adolescentes salen en busca de un empleo para apoyar con el sustento económico. Mientras para los más pequeños de la casa, su formación se ha visto afectada, ya que la mayoría de los padres y madres no tienen tiempo suficiente para atender la educación de sus hijos durante el día, pues tienen que continuar con su jornada laboral fuera de casa.

Por otro lado, también enfrentan retos importantes debido a la falta de medios para acceder a la educación a distancia: solo 39.5% reporta tener conexión fija a internet, 34.0% tener al menos una computadora y 49.1% tener dos o más celulares, todos ellos con importantes diferencias entre niveles socioeconómicos, según datos de la UNICEF.

“Aún con el retorno a clases presenciales, la educación será de manera hibrida, pues las circunstancias sanitarias actuales no permiten un regreso seguro y completo para los alumnos y continuarán algunos días con clases a distancia. Por lo que el acceso a internet sigue representando un problema para algunos sectores de la población”, menciona Zamorano.

Asimismo, a nivel nacional, el porcentaje del total de los hogares que reportan recibir una o más ayudas de gobierno o programas sociales aumentó de 27.2% en junio a 40.2% en julio. En hogares con población infantil y adolescente este indicador fue de 42.6%, mientras que en los hogares sin niños fue de 36.5%.

En México la educación siempre ha estado por debajo de los estándares internacionales y debido a la pandemia se espera que la situación empeore. Por ello, el gobierno deberá invertir de manera eficaz recursos en la educación para evitar que los niños crezcan con desigualdades más marcadas y que se vuelvan imposibles de superar, concluyó la fundadora de Mamá Godín.


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