AMALIO REY: 10 cosas que echo en falta en la formación de directivo/as

Maite Sáenz28 febrero 20148min

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Desde hace tiempo participo en la conversación que se está dando para intentar corregir la perversión sistémica que existe en el actual modelo educativo-formativo de las Escuelas de Negocio. Mi propuesta alternativa se llama «liderazgo humanista”, aunque ya he dicho muchas veces que no me siento cómodo con la palabra «liderazgo”. Esta es la 6ª entrega de mi seriado sobre el tema. Igual te apetece echarle un vistazo a las anteriores que he listado al final de este post.

Ya describi antes algunas habilidades, valores y competencias que se deberían promover en los nuevos directivo/as, pero hoy toca concretarlas más, entrar en algunos detalles prácticos que pueden marcar la diferencia. Allá van algunas ideas:

1. «Soft skills”, que no son nada «soft”: Rasgos como la humildad, generosidad, prudencia o solidaridad deben sustituir perfiles destructivos como la soberbia, la astucia desmedida o el imaginario bélico del ganador. Estas son cualidades tan importantes como las competencias intelectuales o técnicas que se han privilegiado en las Escuelas de Negocio. Sigo en mis trece con que podemos tener directivo/as que transmitan confianza (incluso seguridad) desde la humildad y la aceptación del error. Según Warren Bennis, los ingredientes de la confianza son una combinación de competencia, constancia, atención, imparcialidad, franqueza y autenticidad. En mi opinión hay que incorporar (¡¡y creérselo de verdad!!) esta idea tan simple: «Las personas son buenas a menos que se demuestre lo contrario”, porque el Management parece concebido al revés, siempre desde la paranoia.

2. Compromiso con la comunidad: La formación de directivo/as debería contribuir a fomentar una conciencia que ayude a mejorar la economía de su localidad y del territorio más cercano al que viven. Con la excusa de la «mirada global”, se están justificando lógicas de maximización de beneficios que llevan a impulsar estrategias de deslocalización oportunista, en vez de preocuparse por explorar fórmulas alternativas e innovadoras que sirvan para retener valor y empleo allí donde viven y trabajan.

3. Pensar en proyectos con significado: De las tres contribuciones que Martha Nussbaum reconoce a las humanidades: 1) educación para el trabajo, 2) para el ejercicio de la ciudadanía y 3) para dar sentido a la vida; las dos últimas han sido sistemáticamente descuidadas en las Escuelas de Negocio a favor de la primera, y es una de las carencias que puede corregir la educación humanista. La capacidad de ilusionar que se le reconoce a los líderes auténticos se practica desde la convicción, pero sobre todo dotando de sentido al trabajo de los demás.

4. Repensar críticamente el papel que juegan los incentivos: Una formación en exceso economicista (sin los equilibrios que aporta la mirada humanista) puede desembocar en modelos de pensamiento/acción que fomenten los «incentivos perversos”, es decir, resortes extrínsecos que conllevan a comportamientos socialmente perjudiciales. El origen de la actual crisis financiera pone en evidencia los errores cometidos en el diseño de los llamados sistemas de incentivos. Creo que nos queda mucho por aprender todavía sobre cómo alinear el «homo economicus” con el «homo humanus”, y dedicar a las fuentes de motivación intrínseca la importancia que merecen en la gestión de las organizaciones.

5. Colaboración vs. competencia: La formación de directivo/as necesita aprender a reconocer los límites del modelo competitivo, o lo que es lo mismo, responder a la pregunta de: ¿Por qué en muchos ámbitos la colaboración es mejor que la competencia? Asimismo, fomentar una conciencia y reconocimiento de la «interdependencia” como un factor clave en la gestión de relaciones dentro y fuera del mercado.

6. Sentido del humor: Cultivar el sentido del humor parece ser un atributo importante, y bastante descuidado en la formación de directivo/as. Es un valor esencial para saber gestionar la tolerancia al estrés y sazonar la acartonada estética corporativa. Kets de Vries solía hablar de las tres h del liderazgo: Humildad, humanidad y humor.

7. Mirada crítica de la tecnología: La tecnología es un medio, y no un fin. Hay que crear espacios para la experimentación y reflexión crítica acerca de los dilemas sociales, culturales y políticos inherentes a los sistemas digitales, y cómo estos condicionan e influyen en los modos en que las personas se interrelacionan. Necesitamos una mirada crítica sobre la moralidad y ética de la tecnología, y discutir los valores inherentes a los sistemas y artefactos de información. Tendemos a ver estos sistemas como algo éticamente neutral, y tanto utilitarismo nos hace más vulnerables a las perversiones de la tecnología y de sus promotores (Una iniciativa interesante en este sentido es Critical Making Lab de la Universidad de Toronto).

8. Énfasis en la economía real por encima de la financiera: Éste es un tema nuclear en la revisión autocrítica de la formación de directivo/as. Joaquín Rodríguez, vicedecano de la EOI, lo explica muy bien: «Cualquier persona que pretenda acceder a una escuela de negocios debería comprender que las finanzas no son un fin en sí mismo sino un instrumento que debe ponerse al servicio de la economía real y del bienestar social (…) Hay que impedir que las operaciones especulativas depreden la economía real”.

9. Disfrute del proceso: Superar la tendencia del mundo corporativo a obsesionarse con el producto, con el «outcome”, y en su lugar aprender a disfrutar del proceso, de lo que significa «hacer cosas juntos”. Parte de este cambio incluye el desafío de «Aprender a aprender” como una expresión inequívoca de humildad y de búsqueda de disfrute por lo que se hace.

10. Acercamiento a las manifestaciones artísticas: Creo, francamente, que disciplinas artísticas como la literatura, la pintura, el teatro o el cine contienen grandes enseñanzas para la gestión, y es algo que hay que estimular proactivamente en la formación de directivo/s. Por ejemplo, las buenas obras de literatura ayudan, con toda su complejidad, a comprender el comportamiento humano mucho mejor que libros de management escritos desde una inspiración más cercana al formato de auto-ayuda.


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