La desconexión digital. ¿Es necesario regular?

derecho a la desconexión
Por Sara Maroto, Sara Maroto, Psicóloga de Psya Asistencia

Desde hace un tiempo, los trabajadores se enfrentan a una nueva realidad, tras acabar su jornada laboral muchos de ellos, de forma voluntaria o bien por exigencia de la actividad profesional, siguen conectados a su trabajo a través de su teléfono móvil u ordenador, alargando así su jornada de trabajo más allá de lo razonable. La innovación tecnológica, ha borrado las fronteras, entre la vida personal y profesional de los trabajadores.

Según los datos del estudio “IFOP. Francia. Los directivos y la hiper-conexión”, existen diferentes motivos por los que los trabajadores siguen conectados una vez que salen de su oficina son: por exigencia de su jefe (14%), para no perder oportunidades de negocio (26%), para evitar estar desbordados a la vuelta (29%) y para asegurarse que no hay problemas durante su ausencia (59%).

Según estas cifras, podemos afirmar que en muchas organizaciones, sigue implícita la cultura del presentismo como algo positivo, y parece imperar, por encima de ello, el miedo al estrés futuro y el temor a cometer graves errores con la consecuencia de la pérdida del trabajo que puede conllevar. La interpretación sería la siguiente: si estoy conectado, se percibirá mi desempeño más positivamente, y por tanto mi seguridad laboral como mi profesionalidad aumentarán.

Las tecnologías y la dificultad de desconectar

Las nuevas tecnologías y el acceso a Internet han impactado profundamente en nuestra vida social, la difusión del conocimiento y la manera que nos comunicamos, pero también están afectando a la conciliación de la vida profesional y familiar, con consecuencias cada vez más importantes sobre la salud de los trabajadores.

Según un estudio internacional de Kaspersky Lab, el 39% de los empleados utilizan las nuevas tecnologías por motivos profesionales en su tiempo personal y el 27% dice trabajar durante sus vacaciones. El 60% de los dirigentes de empresas y el 45% de los managers aseguran que su empresa espera de ellos que estén conectados permanentemente. Se ha consolidado la opinión entre los directivos que la empresa exige una “hiper-conexión” como “ejemplo” de compromiso. Nuevamente la idea de cantidad vs calidad del trabajo. Si trabajas durante más horas, eres mejor trabajador.
Eficiencia parece no ser igual a hacer el mismo trabajo en el menor tiempo posible, lo que permitiría salir a nuestra hora. Esto supone a veces, que estar conectado al trabajo mucho tiempo, se convierte en lo único que hace la persona y por tanto se transforma en un hábito poco saludable, e incluso en una cuasi obsesión por el trabajo, que puede derivar a veces en el temido burn out.

Frente a esta realidad, los gobiernos europeos abanderados por el francés, han comenzado a desarrollar leyes para sensibilizar e invitar a las empresas, a implantar medidas que regulen el tiempo que los trabajadores utilizan para trabajar a través de dispositivos electrónicos fuera de su jornada laboral.

De momento el derecho a la desconexión deja a las empresas y a los diferentes actores sociales la libertad de decidir cómo y cuándo regular. En el caso francés, la ley, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, invita a proteger el tiempo de descanso y vacaciones de los asalariados, con el fin de asegurar la conciliación entre vida personal y profesional, aunque su aplicación no está prevista, sino que será objeto de una negociación dentro de los acuerdos inter-empresa.

Reconocer los síntomas de la hiper-conexión

Y como todo en la vida, esta continua hiper-conexión empieza a provocar entre los trabajadores claros síntomas que pueden llevarnos a un aumento en la sensación de cansancio, tensión muscular, dolor de cabeza, irritabilidad, insomnio, preocupaciones excesivas y cierta desmotivación hacia el trabajo.

La imposibilidad además de la desconexión laboral puede aumentar los problemas familiares, por falta de atención en el área personal y por tanto tener consecuencias personales, que acaban afectando al individuo en su ámbito profesional. Dedico poco tiempo a mi mujer e hijos y hay más tensiones con la pareja, discuto más, me siento culpable, etc.

Por tanto la necesidad de cortar con nuestra vida profesional e intentar centrarnos en el resto de roles personales, es fundamental para evitar consecuencias a nivel físico y mental que además afectarán, de forma directa o indirecta, a la empresa, disminuyendo la motivación, aumentando los errores por fatiga y cansancio, e incluso patologías más graves que conlleven una baja productividad e incapacidad para soportar presión, o cualquier tipo de demanda, por pequeña que sea, debido al desgaste que supone estar durante un tiempo largo conectados las 24 horas del día.

Pequeños trucos, grandes beneficios

Por tanto, si tenemos dificultades para desconectar al llegar a casa lo mejor es encerrarnos en una habitación, programar una alarma para los diez minutos siguientes y en ese tiempo repasar aquello que hayamos dejado pendiente en el lugar de trabajo, anotándolo en una libreta. Si hay algo urgente (discerniendo con honestidad qué es urgente), llamar para delegarlo o programar cuándo hacerlo. Si no puede esperar, gestionarlo en ese momento y si no, hacerlo al día siguiente dentro de nuestro horario laboral. A partir de esos diez minutos, guardaremos lo anotado en un cajón y no lo recogeremos hasta la mañana siguiente, cuando nos levantemos para ir al trabajo y a partir de ahí nos centraremos en las actividades personales (ejercicio, salir con amigos, estar con la familia, etc.).

Es importante también descubrir aquellas actividades que realmente nos llenan, se trata de tener un hobby con el que disfrutemos apasionadamente y programarlo inamoviblemente después del trabajo, en algún momento de la semana. Cualquier deporte, taller, etc. o simplemente, un momento de descanso en casa leyendo o viendo alguna película.

Tener una vida completa con actividades y tiempo para relajarnos y desconectar del trabajo es una garantía de salud y bienestar con uno mismo y nos permitirá con mayor facilidad la necesaria desconexión y por tanto el mejor rendimiento cuando estemos en nuestra empresa en el rol de empleados.

El derecho a la desconexión: empresa y trabajador son co-responsables

Entendemos que legislar sobre nuevas formas y prácticas de trabajo, no debería ser una prioridad hasta que no se haya valorado ampliamente la diversidad de las situaciones profesionales afectadas por la “hiper-conexión”. Sí es responsabilidad de las empresas identificar prácticas admitidas (cultura de empresa) o formas de dirigir (estilo de liderazgo), fuera de lo normal y con alto impacto sobre el nivel de estrés de los profesionales, de ahí la importancia de conseguir diagnósticos regulares sobre el nivel de estrés de un colectivo de trabajadores. Los trabajadores, en particular directivos y mandos, también tienen la responsabilidad de reconocer y limitar las prácticas de trabajo que perjudican el equilibrio entre su vida personal y profesional. La desconexión es necesaria y saludable, pero debe fomentarse teniendo en cuenta las exigencias de los nuevos entornos de trabajo (incertidumbre, rapidez de las decisiones, internacionalización…) y las nuevas formas de trabajo en red y por proyecto.

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