
Trabajadores y también personas. Todos tenemos distintas facetas vitales en las que nos desenvolvemos a distinto ritmo y no siempre como quisiéramos. En 24 horas hemos de ser empleados y esposos, jefes y padres, compañeros y amigos, técnicos o hijos, cuando lo que quisiéramos es multiplicar por cuatro lo que dura el día para no sentirnos frustrados por quedarnos a medias en la mayoría de estos roles o, aún peor, por confundirlos. Como casi todo en esta vida, lograr el equilibrio es cuestión de hábitos y Javier González, CEO del Instituto Superior Magna Coaching, nos propone los siguientes:
– Realiza «rituales» de separación que indiquen el final de una actividad y comienzo de otra, como ponerte ropa cómoda al llegar a casa.
– Divide y vencerás, fija horarios para cada parcela y mantente firme en ellos.
– Ponte en modo «off» cuando estés con los tuyos y apaga tu teléfono o tu tablet.
– Haz un after work con los compañeros del trabajo pero no hables de temas laborales.
– En tu vida personal no está sólo la familia; ver a los amigos y fomentar nuestra vida social es una vía de escape que nuestra psique agradece.
– Practica deporte 30 minutos al día y verás cómo liberas tensiones y consigues un mejor rendimiento laboral.