Ansiedad: mayor por la pandemia, entre los Baby Boomers, y por la incertidumbre laboral, entre los jóvenes Z

Redacción22 abril 20218min

El Observatorio Generación & Talento presenta el primer estudio sobre el impacto de la COVID-19 en la salud psicológica y emocional en los trabajadores de las cinco Generaciones (T-BB-X-Y-Z) en el ámbito laboral. Los resultados del estudio confirman el importante impacto de la situación de crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia sobre la salud psicológica y emocional de los trabajadores.

Los datos científicos obtenidos a través de la encuesta elaborada por la Universidad Europea de Madrid, permiten describir y analizar el impacto de los niveles de ansiedad, depresión e incertidumbre en la población activa durante la crisis sanitaria, así como la aparición de síntomas somáticos relacionados, y poder establecer relaciones entre las variables generacionales, sociodemográficas y laborales asociadas al puesto de trabajo, para poder orientar a las organizaciones a la hora de definir medidas dirigidas a mejorar la salud y bienestar de los trabajadores.

El estudio revela niveles superiores de incertidumbre asociada al trabajo, ansiedad y depresión en los participantes más jóvenes, mientras que son los Baby Boomers los que muestran más ansiedad y preocupación por la pandemia. Este resultado puede relacionarse con el nivel de amenaza percibida en función de la edad; es decir, son las personas mayores las que muestran una mayor severidad en los síntomas y una mayor tasa de mortalidad por infección por Covid-19.

En la Generación Z, tanto los hombres como las mujeres, muestran niveles más altos de incertidumbre laboral que los de las demás generaciones. Se trata del grupo de participantes más jóvenes y con una mayor precariedad laboral.

Las mujeres presentan niveles más altos de ansiedad y depresión que los hombres

Los síntomas psicológicos de ansiedad y depresión y la incertidumbre laboral presentan niveles altos en mujeres (más tendentes a sufrir más síntomas psicológicos ante esta situación de crisis), también en personas con grandes dependientes a su cargo y en los trabajadores con compromisos financieros importantes (hipoteca, préstamos, etc), mientras que los trabajadores sin estudios y con bajo nivel de cualificación obtienen puntuaciones particularmente altas en incertidumbre con respecto a las condiciones y el mantenimiento de su puesto de trabajo, sin que en estos grupos se observe mayor sintomatología psicológica.

Al analizar estos resultados sociodemográficos por generaciones, resulta destacable que son los participantes más jóvenes, especialmente la generación Z, los que obtienen peores resultados en prácticamente todas las variables excepto en la ansiedad/preocupación por el COVID-19 en el momento de la encuesta.

Dentro de las condiciones de trabajo estudiadas han mostrado un efecto positivo en el estado psicológico y emocional de los participantes la existencia de un protocolo COVID-19 y sobre todo la posibilidad de conciliación familiar ante cualquier circunstancia relacionada con la pandemia.

Esa posibilidad de conciliación ofrecida por parte de la empresa ha demostrado tener una relación bastante sólida con los efectos adversos en la salud mental y emocional derivados por la pandemia. Aquellos trabajadores que no han tenido esta posibilidad son los que puntúan más alto en incertidumbre laboral. La diferencia es especialmente significativa cuando hablamos de síntomas de ansiedad y depresión, con valores sensiblemente superiores a los hallados en otras variables.

Analizar cómo la COVID-19 y su contexto influyen en la salud mental de una muestra de 1.323 trabajadores de todas las generaciones, nos ha permitido obtener una visión precisa y solvente de la realidad en el momento en el que nos encontramos. Nuestro estudio sirve para aproximarnos a las consecuencias de la situación en un contexto poco explorado; el de los trabajadores en activo que están experimentando, por un lado, una situación de emergencia sanitaria y, por otro, las repercusiones de ésta en su vida personal y laboral. Ángeles Alcázar, socia directora del Observatorio Generación & Talento.

Los trabajadores que han tenido la opción de realizarse una prueba de detección para la Covid-19 antes de su incorporación al trabajo y después del confinamiento, muestran menos niveles de incertidumbre y, además, niveles más bajos de ansiedad y depresión.

Los trabajadores que tienen opción de trabajar en remoto son los que mostraron una menor incertidumbre en relación a sus condiciones laborales y a la posibilidad de mantener su puesto de trabajo. Sin embargo, fueron estos mismos trabajadores los que dijeron tener niveles más altos de preocupación por la Covid-19 y los que puntuaron más en ansiedad generalizada y sintomatología depresiva.

«Aún estaba por explorar las implicaciones de la presente crisis en la población de trabajadores en activo. Factores específicos como la adaptación al teletrabajo, las posibilidades de contagio asociadas a los desplazamientos en transporte público o el uso compartido de zonas comunes, la situación de crisis económica y el miedo a perder el trabajo, las responsabilidades familiares…, son elementos que deben de ser tenidos en cuenta. Analizarlos, nos han permitido conocer en profundidad la situación actual de los trabajadores y determinar el grado de incidencia de ansiedad, depresión o de incertidumbre en función de la generación a la que pertenezca cada uno de ellos». Elena Cascante, socia directora del Observatorio G&T.

Por generaciones, destacan los altos niveles de las puntuaciones referidas por los participantes de la Generación Z que no teletrabajan, que valoran negativamente la posibilidad de conciliación ofrecida por sus empresas y que no pueden mantener la distancia de seguridad en el trabajo. En el caso de la generación Baby Boomer existen también puntuaciones muy elevadas en las condiciones de desconocimiento de protocolo COVID-19 e imposibilidad de conciliación. Sin embargo, no se encuentran estos resultados en las generaciones intermedias como la X y la Y.

Otros factores a tener en cuenta por su impacto en el bienestar emocional son el desplazamiento al trabajo, el uso de comedores o zonas comunes y la falta de distancia de seguridad en el puesto de trabajo.

Son los trabajadores que se desplazan a su centro de trabajo en trasporte público los que tienen una mayor ansiedad y preocupación actual por el Covid-19, además de niveles mayores de incertidumbre.

Por otra parte, los niveles de ansiedad y preocupación, síntomas de ansiedad generalizada y síntomas relacionados con depresión son superiores en los trabajadores que manifiestan no tener un espacio de distancia suficiente de acuerdo con la normativa (1,5 metros). Igualmente, los que emplean los comedores o zonas comunes habilitadas para las comidas son los que tienen puntuaciones más altas en sintomatología de ansiedad generalizada y depresión por la situación Covid-19, aunque se trata de diferencias muy pequeñas.

A la luz de nuestros resultados, según el Observatorio Generación & Talento, “se evidencia que la COVID-19 ha tenido un importante impacto negativo en la salud mental de los trabajadores, existiendo grupos con una mayor vulnerabilidad para el desarrollo de cuadros de estrés, ansiedad y depresión que deben de ser tenidos en cuenta a la hora de desarrollar estrategias de prevención y tratamiento futuros ante situaciones de crisis como la vivida”.


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