Poderoso como un niño: La interrelación

Maite Sáenz23 septiembre 20147min

Llega septiembre y retomamos nuestra cita con las 12 áreas de “Poderoso como un niño”. En esta ocasión hablamos de la sexta área que trabajo y que es la capacidad de ínter relación o networking.

Imaginemos por un momento a 3 niños que llegan a un parque de la mano de sus padres y éstos les dejan jugando en los columpios. Los niños no se conocen de nada, sin embargo, en unos minutos es muy probable que estén jugando juntos, inventando juegos y comunicándose alegremente como si fueran los mejores amigos.

Imaginemos ahora a 3 personas adultas, cada una de ellas llega sola a un evento de networking. No conocen a nadie y hay serias probabilidades de que se marchen de allí de la misma manera que llegaron, sin haber conocido a nadie nuevo. ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué hace que los niños rápidamente entablen una relación y los adultos, en un evento que está preparado específicamente para ello, no lo hagan o les cueste mucho hacerlo?

Probablemente, en el caso de los adultos podríamos intuir temas como “el qué dirán”, “me verán como un friki”, “no me van a hacer caso y va a ser peor”, etc. Todos estos pensamientos harán que decidamos no acercarnos a hablar con otras personas y, por ende, no entregarles nuestra tarjeta para explorar futuras posibilidades de negocio.

Los niños no se plantean esas opciones, ellos simplemente saben que disfrutarán más jugando con otros niños que haciéndolo solos.

Una vez más, nos encontramos con el hecho de que para volver a tener el poder que teníamos cuando éramos niños necesitamos “resetearnos”, es decir, volver a poner en marcha aquellas conductas que nos fueron beneficiosas en la infancia y que parece que de adultos hemos olvidado.

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CÓMO LO HACEN LOS NIÑOS

– La capacidad para interrelacionarse se da de forma automática en los niños. No lo piensan, no lo enjuician, no evalúan si relacionarse con otros niños será bueno o malo, simplemente lo hacen.
– En la interrelación con otros niños radica el beneficio del juego. Siempre será más divertido para ellos crear y compartir juegos en grupo que hacerlo de forma solitaria y, en muchas ocasiones, más aburrida.
– La relación con otros niños es vital en el aprendizaje y desarrollo de habilidades. Les permite socializar y construir lo que serán de adultos como seres sociales. Un niño que se relaciona poco con otros en su infancia, por la razón que sea, tendrá más dificultades para hacerlo cuando es mayor.

Por tanto, para aumentar nuestra capacidad de ínter relación o networking, ¿por dónde empezamos los adultos?

1. Claramente, lo primero es tomar conciencia de cuál es el beneficio de relacionarnos con gente que ya conocemos o con nuevas personas en eventos a los que asistimos. Lo hacemos para generar nuevos negocios, para aumentar nuestra red de contactos en el futuro, para buscar un trabajo o cambiar el que tengo, etc. Lo que nadie puede poner en duda es que la relación con otros es clave para el éxito personal y profesional. Por tanto, independientemente de la razón, debemos tener claro cuál es nuestro objetivo para dirigirnos claramente hacia él.

2. Una vez que tenemos claro nuestro objetivo, lo segundo es identificar cuáles son los pensamientos que anticipamos sobre el evento en sí, antes de asistir al mismo. Lo que nos estamos diciendo nos ayudará a conseguir el objetivo o nos alejará del mismo. Si lo que tenemos son anticipaciones negativas sobre el evento, es decir, miedos, debemos trabajar en ellos para cambiarlos y empezar a comunicarnos con nosotros mismos de forma positiva y adecuada a la realidad que viviremos. Una buena pregunta que nos podemos hacer es, ¿qué es lo peor que me puede pasar si asisto al evento? Casi siempre la respuesta será algo que podemos manejar y gestionar con los recursos de que disponemos.

3. En tercer lugar, es importante que planifiquemos el número de contactos que queremos hacer. Cuántas tarjetas queremos entregar y si vamos a clasificar los contactos que hagamos de alguna manera específica, por puesto, por sector, por empresa, etc. Esto nos permitirá tener en mente nuestro objetivo y poner todo de nuestra parte para llevarlo a cabo.

4. Una vez en el evento, el diálogo interno negativo podría volver a hacer acto de presencia. En ese caso, debemos pensar en nosotros y no depender de lo que puedan opinar los demás. No nos guiemos por el “qué dirán”, sino por “la razón que nos ha llevado a ese evento”. Qué hace que hayamos decidido estar en ese lugar, en vez de en cualquier otro sitio.

5. Finalmente, disfrutemos del momento, aprendamos de lo que estamos escuchando si hay ponentes, aprovechemos las pausas y descansos para conocer nuevas personas o para fortalecer relaciones ya comenzadas en otras situaciones. Por pocas o cortas que sean nuestras interacciones, estoy seguro de que en cada una de ellas aprenderemos algo sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Para concluir, recordemos que cada vez que nos comunicamos con otras personas estamos estimulando áreas de nuestro cerebro que nos permiten ser más creativos y que nos ayudan a generar nuevas ideas. Por tanto, ninguna interacción es estéril en sí misma si tenemos la actitud adecuada, la actitud que teníamos cuando éramos niños y disfrutábamos de cada una de ellas.

José Miguel Sánchez, Socio Fundador de Talent Profits. Autor de “Poderoso como un niño”. Psicólogo Organizacional, coach y MBA.

 


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