Gestión del estrés y creatividad

El pasado día 26 de noviembre se entregaron los I Premios a Entornos Laborales Saludables. El mero hecho de que exista este premio pone de manifiesto una preocupación por la salud laboral más allá de lo que es el puro cumplimiento de la normativa sobre prevención de riesgos laborales y, de hecho, Los riesgos psicosociales están siendo foco de atención por una multitud de empresas preocupadas por la salud de sus trabajadores.

Hace unos años, en Francia se dio una gran notoriedad mediática al suicidio de varios trabajadores que acusaban a sus empresas de haberlos llevado a esa situación por un exceso de presión en el trabajo. Realmente el control del estrés es una necesidad ya no sólo por preservar la salud de los trabajadores, sino por generar un entorno de trabajo más saludable que, a la larga, se convierte en un entorno más gratificante y productivo, de forma que muchas empresas se están preocupando por reducir el nivel de estrés de sus trabajadores desde dos puntos de vista:

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-El generado por la propia organización, debido a su nivel de exigencia, la falta de claridad en metas y objetivos o el estilo de comunicación de sus dirigentes.
-Y el que una persona es susceptible de sufrir, el cual tiene un alto componente subjetivo.

En otro orden de cosas, contar con colaboradores creativos, que potencien su imaginación realizando propuestas novedosas e interesantes para el negocio, supone un valor incuestionable para la empresa que cuente con este tipo de personas. Para Robert Reich, antiguo ministro de trabajo con Bill Clinton, y autor de “El Trabajo de las Naciones”, existe un tipo de trabajadores, que él denomina analistas simbólicos, capaces de interpretar la realidad de una forma singular y de dar a su trabajo un carácter único: aportan valor y son insustituibles. La creatividad permite encontrar nuevas fórmulas para hacer las cosas, encontrar nuevo sentido a las cosas y mejorar la percepción personal y la percepción de nuestros clientes sobre aquello que les ofrecemos.

Ahora mezclemos estos dos conceptos: estrés y creatividad. El estrés en sí no es malo, un poco de estrés nos mantiene activos y nos permite reaccionar más rápido ante las demandas del entorno. Sin embargo, una situación estresante no es la más adecuada para generar ideas y ser creativos pues la demanda del momento nos condiciona. Por ello es bueno generar estados de relajación, momentos de tranquilidad para fomentar la creatividad.

Existen fórmulas y procedimientos para, de manera combinada, reducir el nivel de estrés y fomentar la creatividad. Una de ellas es el entrenamiento autógeno, que nació como técnica terapéutica para que la pueda llevar a cabo una persona sobre sí misma (de ahí lo de “autógena”), y que ante la sencillez de su practica y los resultados satisfactorios ante objetivos profesionales, ha conseguido pasar al campo de los negocios como técnica de relajación y fomento de la creatividad. Este entrenamiento autógeno se desarrolla en dos partes: una primera, para alcanzar el estado de relajación, y la segunda, para dirigir nuestra actividad mental hacia objetivos concretos.

GRADO INFERIOR

Antes de empezar hay que advertir que siempre hay que seguir un protocolo de salida del estado de relajación para que no nos quedemos en una situación de cierta “pesadez”. Este protocolo consiste en:
– Cerrar los puños y doblar los brazos haciendo fuerza en puños y antebrazos.
– Inspirar y espirar profundamente, tres veces.
– Finalmente, abrir los ojos.

La postura para realizar los ejercicios puede ser tumbado boca arriba con las palmas hacia abajo, o sentado con la espalda y los brazos bien apoyados, la cabeza reclinada hacia adelante y los pies asentados sobre el suelo. Pero la más recomendada es “la postura del cochero”: esto es, sentado con los pies bien asentados sobre el suelo, los brazos reposando sobre los muslos, la espalda sin apoyar y la cabeza reclinada, buscando el equilibrio. Desde esta posición, teniendo en cuenta que al finalizar el ejercicio tenemos que realizar el protocolo de salida indicado más arriba, comenzamos el ejercicio.

La primera parte, el grado inferior del entrenamiento autógeno, sirve sobre todo para la relajación. Aquí comentaremos seis ejercicios que mediante la autosugestión dan lugar a sucesivas sensaciones de reposo, pesadez y calor en brazos y piernas, descenso del ritmo respiratorio, calor en el plexo solar y frescor en la frente. La duración recomendada para cada sesión de relajación es de 3 a 5 minutos, nunca se deberá exceder de ese tiempo ya que podría ser contraproducente.

DESCRIPCIÓN DE LOS EJERCICIOS

1. El ejercicio de reposo traslada el cuerpo y la mente a un estado de calma y ayuda a la concentración. Una fórmula típica para este ejercicio sería decirse mentalmente: «Estoy muy tranquilo. Los pensamientos vienen y van. Nada puede perturbarme». Al principio hay que calcular mentalmente el tiempo e ir comprobando que no nos pasamos de los 5 minutos, y con la práctica veremos que nos ajustamos al tiempo sin necesidad de mantener un control externo.

2. El ejercicio de pesadez provoca una sensación de peso en las extremidades (relajación muscular). Una frase típica para este ejercicio sería: «Mis brazos y piernas son muy pesados». Pesadez: “Me pesa el brazo derecho”, para los diestros, o: “Me pesa el brazo izquierdo”, para los zurdos. Hemos de transmitir esa sensación de pesadez al resto del cuerpo, de forma transversal (brazos y hombros y luego piernas) o longitudinal (lado derecho o lado izquierdo), según resulte más sencillo, hasta conseguir relajar todo el cuerpo. Este ejercicio se debe realizar después de alcanzar el estado de tranquilidad, de forma que las dos actividades no deben durar más de 5 minutos.

3. El ejercicio de calor conduce a una sensación de aumento de la temperatura en las extremidades (mejora la circulación). La fórmula típica sería: «Mis brazos y piernas están calientes» y se va pasando la sensación al resto del cuerpo, como en el ejercicio anterior. Esta parte es más difícil y se alcanza con práctica. Tranquilidad, pesadez y calor se van incorporando de forma continua en sesiones de entre 3 y 5 minutos.

4. El ejercicio de respiración intensifica la relajación mediante una inspiración y espiración tranquilas. La fórmula típica sería: «Mi respiración es tranquila y regular» o «estoy respirando». Conseguida la tranquilidad, la pesadez, el calor, al añadir el ejercicio de respiración alcanzamos una sensación de relajamiento intenso. Recordamos que hay que ir incorporando cada ejercicio a los anteriores, que se deben realizar en una sola sesión.

5. El ejercicio abdominal se concentra en el plexo solar y su circulación (intensifica la relajación). La fórmula típica para este ejercicio sería: «Mi abdomen es una corriente de calor».

6. El ejercicio de la cabeza se concentra en conservar una mente fresca y sirve para mantenerse despierto y recuperar la concentración (por ejemplo, en caso de cansancio). Una frase típica para repetirse mentalmente sería: «Mi mente está clara y mi frente está fresca».

Estos ejercicios son suficientes para alcanzar un estado de relajación que nos haga recuperarnos del cansancio y liberarnos del estrés acumulado. Con un entrenamiento progresivo se intensifica el efecto de los ejercicios (p.ej. un efecto en todo el cuerpo y no solamente en los brazos). Por lo tanto, un experto en esta técnica puede conseguir una profunda relajación en poco tiempo. Además, con la experiencia las fórmulas se pueden adaptar y ampliar al gusto personal de cada uno, lo que es posible con la ayuda de las fórmulas propuestas.

GRADO SUPERIOR

Alcanzado el estado de relajación mediante el procedimiento descrito se pueden lograr pequeños propósitos como evitar el miedo a volar, a hablar en público o conciliar el sueño. En todos los casos hay que banalizar la dificultad que se pretende superar, nunca negarla, mediante fórmulas como «hablar en público me resulta indiferente, lo importante es lo que tengo que decir». No hay que proponerse una negación pues no es posible actuar en negativo, no se puede “no pensar en una manzana” y es eso lo que nos decimos. «Ante el estrés me mantengo tranquilo y sereno». Estas órdenes a uno mismo permanecen ancladas en el subconsciente y siguen haciendo efecto una vez terminado el ejercicio. La norma del procedimiento que hemos descrito tiene pocas excepciones y una de ellas es en el caso de desear conciliar el sueño, ya que ésta es la única vez que podemos prolongar la sesión más tiempo porque al quedarnos dormidos el cuerpo se recupera y no se produce ninguna sensación de malestar al despertar.

No obstante el grado superior, las segunda parte del entrenamiento autógeno permite fomentar la creatividad y profundizar en el conocimiento de uno mismo y el desarrollo del carácter. Todos los ejercicios parten de la citación 6 (frente fresca) y se van añadiendo como fases de un proceso que, en su conjunto, no debe durar más de 10 o 12 minutos.

Cuando se pretende encontrar soluciones a un problema o fomentar la generación de ideas, la situación de partida es que al inicio de la sesión tengamos claro cuál es el objetivo y, aunque durante los ejercicios no prestemos atención a esa meta, estarán presentes de una forma semiconsciente.

Descripción de los ejercicios:

1. Experiencia con colores: dirigir la vista al centro de la frente y hacer surgir un color en la imaginación.

2. Imaginar objetos concretos que están quietos: un vaso, una rosa, etc.

3. Dar moviendo a los objetos e ir transformándolos: una vela encendida, se empieza a mover la llama, se transforma en una vela de una barca que surca el mar,…. Una pluma de una ave, se transforma en una estilográfica que escribe sobre un papel, sobre éste se levanta un paisaje, …. Dejar que la imaginación divague.

4. Comenzar una asociación libre de ideas. Dejar que la imaginación viaje por recuerdos de la infancia, por momentos agradables de nuestra vida, sin ejercer ningún tipo de control. Pronto aparecerán imágenes que nos darán respuestas a la pregunta creativa que buscábamos.

Hay otra vertiente del grado superior relacionado con el conocimiento de uno mismo y con el tratamiento terapéutico que no vamos a comentar aquí porque debe ser supervisado por un especialista.

Dominar el entrenamiento autógeno es una herramienta de gran utilidad para reducir el estrés acumulado y para favorecer la creatividad que puede ser llevada a cabo en cualquier momento y circunstancia, incluso andando por la calle, aunque hay que tener cuidado porque se pierde la atención. Le invitamos a que practique con las pautas que aquí le hemos dado y si encuentra beneficios, que se consulte con un especialista o cualquiera de los libros donde se explican sus fundamentos y donde encontrará mayor detalle que le permitirá avanzar en la técnica encontrando mayores beneficios.

Para las empresas recomendamos que, bien como técnica de prevención de riesgos psicosociales y técnica de gestión del estrés o como herramienta para el fomento de la creatividad, se enseñe esta técnica para conseguir que un mayor número de empleados se conviertan en analistas simbólicos de los que nos hablaba el autor de “El Trabajo de las Naciones”.

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