El bienestar del cuerpo

woman doing yoga on the beach at sunset

Día a día, se va imponiendo, cada vez con más fuerza, la idea de “Entorno Saludable” en el ámbito laboral, que identifica a aquellas empresas que se preocupan por la salud y el bienestar de sus empleados. La creencia que subyace bajo este concepto es que mejora la productividad genera compromiso y beneficia la reputación corporativa.

Aunque la idea no goza de una implantación acorde a los beneficios que anuncia, hay muchas empresas que ya han iniciado programas de salud y de bienestar para sus empleados. En la primera edición de los Premios Entorno de Trabajo Saludable, en 2014, fueron galardonadas organizaciones tan diversas como Unión Fenosa, Grupo 5 Laboratorios Quinton o GDF Suez. El pasado mes de junio, la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid organizó una conferencia donde presen-taron sus proyectos Vodafone, Mutua Madrileña y FCC. La aseguradora MAPFRE, por citar un caso más, ha renombrado su departamento de prevención de riesgos laborales incorporando el concepto de bienestar del empleado.

Las experiencias aún no son muchas pero sí muy contundentes y el foco principal parece ser la salud física del empleado: participación y apoyo a las actividades deportivas realizadas por los empleados, jornadas de difusión dietética (el día de la fruta), control de la alimentación en los comedores de empresa, de los productos ofertados en las máquinas de “vending”; también participación en actividades de prevención de la salud, como campañas contra el cáncer, son una serie de medidas que se han ido incorporando a las ya consabidas instrucciones sobre ergonomía y prevención de riesgos laborales (prevención que se centra en el riesgo físico).empresa saludable

Nutrición, dietética y ejercicio físico son las actividades que aglutinan la atención de las empresas que se preocupan por la salud de sus empleados. Sin embargo, hay otro factor que queremos destacar cuando hablamos de Bienestar del Cuerpo, y es el aspecto físico, la estética.

La directora del Departamento de Salud y Bienestar del Empleado de MAPFRE nos comentaba que habían intervenido para mejorar la situación de un empleado que había cambiado su actitud, convirtiéndose en una persona poco comunicativa y que faltaba con cierta frecuencia al trabajo. Cuando pudieron hablar con él averiguaron que el motivo de su cambio se debía a una rápida alopecia que estaba sufriendo. Una vez identificado el problema trataron de abordar la solución de forma conjunta.

Salud, estado físico, nutrición, estética. La imagen personal, el bienestar del cuerpo son factores que nos hacen más felices y más productivos. En concreto, la imagen personal y la estética forman parte de cómo nos relacionamos con los demás. Estar a gusto con uno mismo contribuye a sentirnos más seguros y a ser más eficaces en aquello que hacemos.

Hace unos años tuve la oportunidad de trabajar para una conocida empresa de transportes de Madrid que había uniformado a las personas de información al público. Éstos tenían que realizar su trabajo en la calle informando a los usuarios de los servicios sobre cualquier incidencia que pudiera afectarles, indicando cuál podría ser la alternativa más favorable. Para tal fin se les dotó de un uniforme verde chillón, con el argumento de que así se les identificaría claramente y podrían prestar un mejor servicio. La realidad resultó ser que aquella camisa no gustaba a nadie, muchos la tapaban con otra prenda o evitaban salir a la calle vestidos de aquella guisa, con lo que la medida se había convertido en el principal enemigo de su propio objetivo.

Muchas empresas dotan a sus empleados de uniformes para trabajar o tienen unas normas sobre vestuario a utilizar. Lo hacen por razones comerciales o de funcionalidad (como puede ser el uniforme de mecánicos o la vestimenta de diversos oficios), pero raramente se tiene en cuenta la estética y el gusto del empleado.

Las empresas con entornos de trabajo saludables se preocupan por la nutrición y la actividad física pero no por aspectos estéticos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en la sociedad actual, la obsesión moderna por la perfección del cuerpo ha originado una epidemia de nuevas alteraciones y una creciente demanda de técnicas con fines estéticos relacionadas con una ilusoria búsqueda de la perfección física.

En una serie de encuestas realizadas entre los lectores de Psychology Today se vio que el nivel de insatisfacción corporal en 1973 era de un 25% para las mujeres y de un 15% para los varones, mientras que en 1997 esas cifras habían ascendido al 56 y 43%, respectivamente. La diferencia fundamental radica en que así como las mujeres querían ser más delgadas, los varones querían ser más musculosos.

Los anuncios de belleza se sitúan en tercer lugar por volumen de facturación con más de 500 millones de euros, según la lista InfoAdex de inversión correspondiente a 2008. Esta publicidad a la que nos vemos sometidos muestra cuerpos esculturales e irreales como sinónimo de éxito, felicidad e incluso salud.

Esta presión socio-cultural, transmitida y potenciada por los medios de comunicación y la publicidad, está educando a la población en los beneficios de la imagen y del “cuerpo perfecto”. Y lo que es peor, las personas luchan ciegamente por seguir este prototipo y tener la aprobación de los demás.

Ante tal situación, en la nueva Ley Audiovisual (B.O.E 1-04-2010) podemos leer lo siguiente: “En horario de protección al menor, los prestadores del servicio de comunicación audiovisual no podrán insertar comunicaciones comerciales que promuevan el culto al cuerpo y el rechazo de la autoimagen, tales como productos adelgazantes, intervenciones quirúrgicas o tratamientos de estética que apelen al rechazo social por la condición física o al éxito debido a factores de peso o estética”.

Las mujeres han sido, hasta hace relativamente poco, la única diana del culto al cuerpo. En los últimos años el hombre también viene recibiendo este tipo de presión social, lo que ha generado un cambio en su estilo de vida y una mayor preocupación por su apariencia física. De esta manera ha surgido un nuevo concepto creado por la publicidad, la metrosexualidad, la cual define a ese hombre que, independientemente de su orientación sexual, cuida de manera minuciosa su apariencia.

El cuerpo masculino se está utilizando de manera creciente para publicitar productos que poco o nada tienen que ver con el cuerpo, e incluso los maniquíes masculinos han aumentado tanto su definición muscular como el tamaño de sus genitales. Este ideal socio-cultural joven, guapo e hipermusculado puede ser tan peligroso para los varones como lo es el ideal anoréxico para las mujeres.
Las empresas no pueden ser ajenas a esta realidad y aquellas que se preocupen por la salud de sus empleados deben dar respuesta a sus necesidades privadas. Por eso, siguiendo los consejos de un experto, debemos plantearnos unos objetivos reales y asequibles para no quedarnos en el intento.

Podría parecer que la empresa que se dedicase a informar sobre las ventajas o desventajas del uso del botox, a recomendar determinados bronceadores en función de su protección solar o a ofrecer entre sus beneficios sociales el uso de la cirugía estética, estaría banalizando el concepto de salud y de empresa saludable.

No obstante, estas actividades se están incorporando a la vida cotidiana de muchas personas y su uso incorrecto puede ser tan nocivo para la productividad como lo es la obesidad, la deficiencia coronaria o el consumo de drogas y de alcohol.

El concepto de “Empresa con Entorno de Trabajo Saludable” es nuevo y está en fase de construcción. En la conferencia citada más arriba el representante de Vodafone indicaba que se quiere incorporar al plan estratégico los aspectos de Salud en el Trabajo y, para ello, se ha encargado al área de Prevención de Riesgos Laborales que realice una propuesta integral. Lo primero que han hecho ha sido recoger todas las iniciativas que de forma unilateral se habían implantado en diferentes departamentos.

En lo referente al bienestar corporal hay tres aspectos a tener en cuenta: la alimentación (que sea equilibrada y ajustada para mantenernos sanos y con energía suficiente para llevar a cabo nuestra actividad); la actividad física (que favorezca rutinas saludables y la mejora del rendimiento físico); y la estética (que permita reflejar nuestra propia personalidad facilitando unas relaciones más espontáneas, eficaces y saludables.

No se trata de financiar las operaciones de liposucción de los empleados sino de analizar las características del entorno de trabajo para difundir y apoyar aquellas iniciativas de carácter estético que afecten a las relaciones laborales y que mejoren la salud de los empleados.

José Luis Dirube, Socio Director de POP OMEGA.

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