Adáptate, de Tim Harford

Maite Sáenz20 octubre 20149min

 

Tim Harford es miembro del consejo de redacción del Financial Times. Su columna, “The Undercover Economist”, que revela las ideas económicas escondidas tras las experiencias cotidianas, se publica en el Financial Times y en Slate. Es, además, el único economista del mundo que se ocupa de una sección de consultas, “Dear Economist”, desde la que responde con ironía a los problemas personales de los lectores del Financial Times basándose en las teorías económicas más recientes. Tim fue presentador de la serie de la BBC Trust me, I’m an Economist y, en la actualidad, lo es de la serie de radio de la BBC More or Less. Es un asiduo colaborador en Marketplace y la BBC World Service, y sus artículos se han publicado en Esquire, Forbes, New York Magazine, The Washington Post y The New York Times. En 2006, Tim recibió el premio Bastiat a la mejor labor en periodismo económico. Antes de convertirse en escritor, Tim trabajó en Shell, el Banco Mundial y como tutor en la Universidad de Oxford.

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«Estar dispuesto a fracasar es el primer paso esencial para aplicar las ideas de este libro a la vida cotidiana.» En un mundo cada vez más complejo y cambiante, el economista Tim Harford describe un camino revolucionario para resolver por nosotros mismos los grandes problemas que acechan al mundo de hoy: el método de ensayo-error, que implica que detrás de cada éxito siempre existe una serie de fracasos que lo han hecho posible.

En el ámbito económico también se dan los elementos de un proceso de evolutivo por el que unas empresas fracasan mientras otras tienen éxito. Sin embargo también éstas pueden acabar fracasando y siendo relevadas por otras que, momentáneamente, obtendrán el éxito. De esta forma, tendría lugar un proceso evolutivo en el que la experimentación sería esencial para conseguir adaptarse a los cambios del entorno. De hecho, en su opinión, “aprendemos de nuestros errores cuando las cosas son diferentes, por la variación y selección”.

La experimentación, la búsqueda de nuevas ideas, la valentía de asumir el riesgo de equivocarnos y la habilidad de aprender de cada fracaso determinan nuestra capacidad de adaptación y posibilitan el hallazgo de soluciones a cada obstáculo que se interpone en el desarrollo de la sociedad o de nuestro día a día.

Los biólogos emplean una palabra para designar cómo surgen las soluciones de los fracasos: ‘Evolución’. Definida como la supervivencia de los más adaptados, la evolución es un proceso impulsado por el fracaso de los menos adaptados.

La respuesta a un determinado proceso toma cuerpo en una formidable complejidad: surgen variantes de lo ya existente, se eliminan los resultados fallidos y se reproducen los exitosos y así sucesivamente. Variación y selección, una y otra vez. Las buenas ideas se difunden porque las copian los competidores, porque miembros de la plantilla se establecen por su cuenta para explotarlas o porque la empresa en cuestión crece.

La presencia de estos elementos de variación y selección define el escenario del proceso evolutivo o, por decirlo más claramente, de la resolución de problemas por el método de ensayo-error. El método de ensayo-error es un proceso muy efectivo de resolución de problemas. Los mercados lo emplean, pero eso no significa que debamos fiarlo todo al mercado. Significa que debemos encontrar una forma de utilizar el secreto del método de ensayo-error más allá del contexto ya conocido del mercado.
Partiendo de este sencillo pero esencial e innovador método, Tim Harford analiza diversos temas de la actualidad, desde la crisis bancaria hasta el cambio climático, pasando por los conflictos armados o la lucha contra la pobreza, y nos ofrece las claves de cómo se afrontan estas dificultades, qué tienen en común y por qué cuando se resuelven nos parece que se ha producido una especie de milagro.

Este libro trata sobre estos milagros y cómo conseguir que sucedan más a menudo aplicando los siguientes principios:

1. “El método de ensayo-error” es un proceso muy efectivo de resolución de problemas en un mundo complejo, cosa que no puede decirse de confiarlo todo a la pericia de los expertos.

2. “No hay plan que sobreviva al primer contacto con el enemigo”. Si bien los mejores líderes cometen errores, una buena organización necesita tener alguna forma de corregir dichos errores. Lo importante es la rapidez con la que el líder sepa adaptarse a los cambios.

3. “La evolución es más inteligente que tú”. En muchos aspectos de la vida es fundamental dejar espacio para explorar posibilidades paralelas, especialmente en el aspecto de la innovación, donde una simple idea o tecnología nueva pueden ser de gran valor. En un mundo incierto necesitamos más de un plan para que lo nuevo sobreviva al fracaso.

4. “Innovación”. Las innovaciones también suelen necesitar algún tipo de aislamiento para desarrollar sus posibilidades. No es que el aislamiento provoque por sí mismo el surgimiento de nuevas ideas, pero una vez aparecida una nueva idea, necesita espacio vital para crecer y desarrollarse de manera que no sea absorbida ni aplastada por la sabiduría convencional.

5. “Adaptación”. El mundo recompensa cada vez más a quienes se adaptan rápidamente a las circunstancias concretas. Son las personas que trabajan regularmente en un lugar o un departamento determinado las primeras en darse cuenta de si algo va mal.

6. “Actitud crítica”. Necesitamos personas que nos adviertan de los errores que cometemos y los que nos acechan, alguien que pueda ayudarnos a sobrellevar esos dos pensamientos contradictorios al mismo tiempo: no soy un fracaso, pero he cometido un error. Necesitamos personas – amigos y compañeros de trabajo – que te respalden pero que también te digan las cosas como son.

 

CONCLUSIÓN

En un mundo tan complejo como en el que nos ha tocado vivir, aceptar la necesidad de readaptarse en nuestra vida cotidiana puede parecer que nos sumergimos en un proceso de continuos fracasos. Efectivamente, experimentar puede resultar inquietante (de hecho cometemos errores continuamente sin saber si acertamos en nuestras propuestas) pero merece la pena arriesgarse, aun cuando, efectivamente, muchos experimentos acaben en fracaso.

Pero, ¿cómo nos planteamos la experimentación en nuestras propias vidas?, se pregunta Harford. Para responderse plantea, en primer lugar, que una pauta muy generalizada de conducta es aquella que nos lleva a que, después de una equivocación, solemos agravar el error, “y, además, detestamos equivocarnos; no nos gusta nada reconocer los errores”. Lo cual significa –según Harford- que necesitamos experimentar, probar las cosas. Algunas saldrán mal y otras saldrán bien, pero tenemos que afrontarlo así.

Aprender de los errores y rectificar, ser capaces de adaptarnos a las nuevas situaciones con la seguridad y la confianza de que podremos asumir el coste del fracaso exige un auténtico esfuerzo y un gran valor, pero tenemos que estar dispuestos a asumir esos riesgos. No hay otro camino hacia el verdadero triunfo.

“Ya sea el cambio climático, la innovación, hacer que los países pobres lleguen a ser ricos, intentar salir de Afganistán; o sean los bancos, tenemos que reconocer que el mundo es demasiado complicado para planificarlo, es demasiado complicado para los líderes. Sin duda podemos planificar algunas cosas, podremos tener ciertos líderes, pero no podemos depender de ellos sino de la experimentación; tenemos que depender del método experimental, tenemos que adaptarnos, lo cual conllevará un gran cambio en nuestro modo de ver el mundo”. Tim Harford.

Accenture.


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