Dime cómo trabajas y te diré qué tienes qué comer

Maite Sáenz6 octubre 20157min

dieta

Ya seas de los que no paras o de los sedentarios, de los que trabajan a turnos o con horario diurno o simplemente eres de los que compaginan trabajo y estudios, siempre tienes alimentos indispensables para que te mantengas pleno de energía a lo largo de tu jornada laboral. De hecho, “apostar por ciertos nutrientes puede ayudarnos a regular nuestro organismo y prepararlo para una temporada laboral intensa. Así, el tipo de actividad diaria que llevemos a cabo en el entorno de trabajo debe definir el tipo de alimentos que debemos ingerir, así como la cantidad y los horarios más adecuados para estas prácticas nutricionales”, explica Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud.

Desde esta empresa especializada en asesoramiento dietético en las farmacias españolas recomiendan el siguiente tipo de alimentos para cada tipo de rutina:

Trabajador activo: Las personas que desempeñan trabajos que implican un mayor esfuerzo físico deben consumir cantidades suficientes de calorías y nutrientes como para cubrir las demandas de energía de su organismo. Además, las proporciones de nutrientes de su dieta también deben estar equilibrados: si desarrollan un trabajo físico considerable deben incluir más hidratos de carbono en su alimentación, y se pueden permitir consumir con más frecuencia aquellos que sean de asimilación media-alta (patata o pasta, por ejemplo).

Aquellos que, además, trabajen en espacios abiertos al aire libre, donde la incidencia del sol y las temperaturas está patente, deben ingerir suficientes líquidos (agua, infusiones, caldos, etc.) y tomar alimentos que contribuyan al buen estado de la piel, que tan castigada se ve por el efecto de las radiaciones solares. En este sentido, los carotenoides y la vitamina A son esenciales: los encontramos en alimentos como la calabaza, la zanahoria, la naranja, el boniato, los berros, o las espinacas.

Trabajador estático: Ante ausencia de movimiento continuado durante varias horas consecutivas, el organismo de este tipo de trabajadores requiere de productos con bajo aporte calórico pero que a su vez garanticen una nutrición adecuada y una sensación de saciedad que les impida querer ingerir las llamadas “calorías vacías”, que encontramos en productos como la bollería industrial, el café o las bebidas azucaradas.

Las personas con trabajos que no implican trabajo físico, deben limitar la ingesta de hidratos de carbono tanto en la cantidad como en el tipo de hidratos, debiendo optar siempre por el arroz integral, panes integrales/semillas, etc. Es importante que la ingesta en la media tarde y las cenas sea inferior que en el resto de las comidas, y se opte por alimentos menos calóricos en estos momentos del día.

Trabajador viajero: Los traslados frecuentes por motivos laborales ocasionan ciertos trastornos en nuestro organismo que a menudo pasan por el estreñimiento, la dependencia de la oferta gastronómica para comer sano y la dificultad para sacar tiempo para realizar actividad física.

En este sentido, este trabajador debe buscar siempre las opciones integrales, y buscar lugares donde se venda fruta fresca y consumirla como tentempié, a ser posible con la piel para aprovechar toda la fibra. La papaya, la alcachofa, el espárrago y el calabacín, son muy recomendables para regular el tránsito intestinal y alcanzar el confort digestivo. No debe faltar tampoco la botella de agua en el maletín, pues es un hábito que descuidamos fácilmente cuando viajamos y que alivia el estreñimiento.

Otra de las herramientas básicas que no debe faltar al viajero es un complemento natural bloqueador de calorías. Los restaurantes nos siempre ofrecen opciones saludables y digestivas, por lo que estos aliados le ayudarán a no absorber el exceso de calorías de la comida, convirtiéndose en un kit básico de supervivencia.

Trabajador por turnos: Este trabajador sufre el cambio constante de rutina y de ciclos de sueño y vigilia, así como el efecto de las largas jornadas de trabajo. Es de vital importancia adaptar las comidas a las horas de trabajo y tomar tentempiés que nos ayuden a continuar con energía en nuestra jornada.

La comida previa al trabajo debe ser consistente debido a que necesitamos el aporte energético para desempeñar nuestra labor, pero no demasiado, pues una digestión pesada puede afectar a nuestro rendimiento, humor y concentración. Además es fundamental reflexionar sobre las comidas-snack que nos llevamos al trabajo para comer en el descanso: se recomienda planificar qué vamos a llevar en nuestro tupper, para no acabar recurriendo a la bollería industrial u otros tipos de alimentos poco saludables. Siempre es buena idea llevar fruta, yogures desnatados, nueces, o un sándwich vegetal integral.

Para favorecer el descanso y regular el sueño, es positivo recurrir a alimentos con alto contenido en triptófano, como las legumbres, los frutos secos, el plátano, la avena, la leche o las almendras, que nos ayudarán a disminuir los niveles de nerviosismo y a controlar el ciclo del sueño.

Trabajador y estudiante: Los trabajadores que, además de su jornada laboral, se enfrentan también a un tiempo de estudio, se están exponiendo a un gran período horario de esfuerzo físico y mental diario que puede aumentar los niveles de estrés, afectar a nuestro sistema inmunológico, provocar cansancio y falta de energía, falta de concentración y bajo rendimiento.

En estos casos conviene favorecer el descanso y el sueño con el que conseguimos restaurar nuestro organismo, así como llevar una alimentación saludable que nos ayude a sobrellevar el ritmo. Consumir alimentos que aporten omega 3 (pescado azul, nueces, lino), esenciales para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Las vitaminas del grupo B también son positivas para prevenir el cansancio y la fatiga, y se encuentran distribuidas en una amplia variedad de alimentos, desde legumbres (garbanzos, lentejas, habichuelas) y frutos secos, hasta lácteos, pasando por los pescados, verduras (espinacas), todo tipo de cereales integrales, o la mayoría de las carnes (ternera, pollo, cerdo, ave…), por lo que conviene incluir en nuestra dieta toda la mayor variedad de alimentos posibles.

 


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