Tan sólo el 20% del tiempo de los empleados españoles se invierte en tareas que aportan valor

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La consultora de procesos de negocio Kaizen Institute ha revisado el trabajo realizado en los últimos 30 años en más de 200 compañías. El resultado es una radiografía del reparto del tiempo de trabajo de un empleado medio en España. Según este análisis, sólo el 20% del tiempo de una jornada laboral se invierte en tareas de alto valor para el negocio.

Resulta especialmente preocupante que esta revisión confirmaría el tópico del “presencialismo” que se vive en las empresas españolas, ya que hasta un 19% de la jornada (más de una hora y media diaria) corresponde a tiempos muertos que podrían reinvertirse en otras actividades más rentables.

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Para Borja Iglesias, Operations Manager de Kaizen Institute en España, “el fallecimiento por agotamiento no es algo exclusivo de la cultura nipona y, aunque se trate de casos aislados, las empresas Europeas deben poner en marcha urgentemente medidas para luchar contra el estrés laboral”.

Desde la consultora apuntan la paradoja de que en España un 20% del tiempo del tiempo sea improductivo y se corresponda con el “presencialismo” mientras que el estrés laboral es una tendencia cada vez mayor. “Ello se debe a que el estrés en el trabajo puede deberse no sólo a una carga excesiva de tareas, sino también a no saber cómo llevarlas a cabo con éxito o a una combinación de ambas” apunta Borja Iglesias.

Para Kaizen Institute, el estrés laboral es la consecuencia directa de una gestión empresarial incorrecta, en la que la dirección se enfoca en exclusivamente en los resultados, poniendo excesiva presión en los empleados sin prestar atención a los procesos. Para ello Kaizen Institute propone una fórmula basada en tres puntos clave para reducir el estrés a la vez que se aumenta la productividad:

• Medir las tareas: Es preciso realizar un análisis de las tareas del empleado, comprenderlas en profundidad y analizar cuáles de ellas aportan valor y cuáles de ellas son prescindibles para asignar un volumen realista y asumible dentro de la jornada laboral.
• Orientarse a los procesos: A menudo el estrés se debe a que el empleado no sabe cómo resolver una tarea en el tiempo y forma exigidos. Analizar las herramientas y conocimientos requeridos y dotar al empleado de los recursos necesarios reducirán la angustia que genera enfrentarse a la dificultad.
• Escuchar al empleado: Para poder abordar los dos puntos anteriores es imperativo escuchar al empleado: comprender su realidad en la empresa, sus necesidades, sus peticiones. No se trata sólo de políticas de conciliación, sino también de involucrarle y mejorar la comunicación con él.

Escrito por Redacción

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