El fin de año llega con la temida evaluación de desempeño

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En España, cada vez son más las empresas que realizan procesos de evaluación del desempeño de sus empleados, en la mayor parte de los casos coincidiendo con el fin de año.
“Estos procesos son más frecuentes en las empresas con más de 50 empleados, sin embargo, su puesta en marcha es absolutamente recomendables para las compañías de todos los tamaños”,   afirma David Monge, director general de la compañía de recursos humanos Nexian.
La evaluación de desempeño de un empleado es clave en las empresas y fundamental para determinar si el conjunto de habilidades de un empleado se corresponde adecuadamente con su trabajo. En ocasiones las evaluaciones proporcionan mediciones cuantitativas esenciales para entornos orientados a la producción, otras veces están enfocados a la calidad, etc. Pero en todo caso permitirán planificar con menor margen de error las necesidades de la empresa, si las técnicas de selección han sido las adecuadas, encontrar políticas de motivación y rendimiento, etc.
Sin embargo, “en más del 50% de los casos, las variables a medir no están relacionadas con las prioridades estratégicas de la organización”, afirma Monge. En muchas ocasiones, las métricas están más relacionadas con el cumplimiento de protocolos internos –constancia, puntualidad, disponibilidad y dedicación, trabajo en equipo, superación, proactividad, etc.- que en la consecución de objetivos vinculados con la orientación de la compañía.
El cambio de año parece, por lo general, la ocasión perfecta para realinear los objetivos del individuo con los de la empresa, hacer una revisión del estándar de trabajo realizado, los objetivos alcanzados, o no, y fijar las correcciones necesarias, afirma el experto de Nexian.
Estas mediciones son, además, en muchos casos uno de los componentes de las estructuras de compensación de muchas organizaciones. Las calificaciones que recibe el empleado, tienen en muchos casos un impacto directo en el incremento de su salario, pues son una forma de reconocer y recompensar el esfuerzo entregado a la empresa.
Pero existe una segunda razón más para su implementación.
 “Los procesos de evaluación del desempeño de los empleados deben ser dirigidos por los propios departamentos de RRHH, y preferiblemente con el apoyo de compañías especializadas”. El motivo es que en más del 25% de estas revisiones resultan dolorosas e ineficaces para el empleado y es imprescindible convertirlas en un elemento motivador y eficaz, tanto para la persona como para la empresa.

Escrito por Redacción

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