Escasez de líderes: 20 ideas para mejorar

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El liderazgo sigue siendo un asunto fundamental como ventaja competitiva para el éxito de empresas y sociedades en estos tiempos de transformación y turbulencias.
Escribir sobre este tema puede resultar “repetitivo” por lo mucho que ya se ha escrito y reflexionado. Sin embargo se mantienen dos factores que me resultan paradójicos:

– seguimos teniendo a nivel mundial una preocupante falta de líderes transformadores y con impacto en los tres sectores (administración, empresas y ONGs) para afrontar con garantías los retos del S. XXI

– predomina todavía un visión técnica y racional del liderazgo cuando existen ya muchas evidencias que demuestran que el liderazgo debe integrar elementos emocionales y de autoconocimiento profundo para inspirar y lograr impacto estratégico

Veinte aspectos podrían ayudarnos a mejorar en este aspecto fundamental.

1. El mejor liderazgo empieza en el auto-liderazgo (conocerse en profundidad a uno mismo) y es “generativo” (basa su influencia en el “ser” y no sólo en el “hacer”).
2. El líder tiene claros sus valores y propósito, y ambiciona dejar un legado positivo en su equipo y en la sociedad.
3. El liderazgo se ejerce a cuatro niveles: auto-liderazgo, equipo, organización y sociedad. Cada ámbito se complementa y enriquece con los demás para maximizar el impacto y contribución.
4. Liderar requiere conocer y amar en profundidad a cada persona de su equipo, combinando sabiamente la orientación a negocio y resultados y a personas.
5. El liderazgo es algo personal e intransferible. Cada persona debe encontrar su fórmula única de liderazgo
6. Líder afectivo es el más efectivo. Demuestra ser emocional, abierto y “vulnerable” a las relaciones y feedback de los demás y a los acontecimientos.
7. Liderazgo son las relaciones y conversaciones, ya que a partir de ellas se consigue la cohesión y visión compartida para alcanzar los éxitos colectivos y la plenitud personal.
8. El liderazgo es situacional y flexible, adaptándose a las personas y circunstancias con el fin de aumentar su impacto y efectividad.
9. Los mejores líderes tienen una visión de “abundancia” y saben ver las oportunidades y no sólo los riesgos.
10. Un líder conoce sus puntos fuertes (habilidades diferenciales) y áreas de desarrollo (la “sombra” del líder) y se enfoca con energía y humildad a mejorar cada día.
11. El líder combina el análisis racional con la intuición para identificar las mejores soluciones a problemas complejos.
12. Liderazgo es acción (líder-hazgo) y perseverancia (nunca rendirse) para superar las dificultades que surgen en a cualquier proyecto.
13. Liderar requiera manejar eficazmente la “tensión interna” inherente a la incertidumbre y conflictos que suceden en el día a día.
14. Los líderes juegan la mayoría del tiempo a ganar y no a no perder. Esto les hace más efectivos para detectar y aprovechar las oportunidades.
15. El liderazgo pone foco a corto plazo (lograr los resultados anuales) y a la vez tiene mirada de largo plazo (contribuir a un mundo mejor para la siguiente generación y construir su sucesión)
16. La curiosidad y apertura al cambio son clave para el liderazgo en el actual contexto de transformaciones aceleradas y gran complejidad
17. Un líder integra al equipo en la co-creación de la visión compartida y la comunica con optimismo y ejemplaridad.
18. Un líder es un desarrollador de personas que se rodea de profesionales talentosos, diferentes a él y mejores en diversas facetas para crear un equipo diverso y ganador.
19. En liderazgo lo lento a veces es lo más rápido y lo rápido es lento. Un líder no reacciona y actúa con precipitación, sino que evalúa con calma el contexto y toma decisiones con más claridad y calidad.
20. Liderar implica ser responsable y ejemplar, dando un paso al frente cada vez que es necesario y con coraje para asumir personalmente decisiones difíciles y necesarias.

Estamos en un momento histórico con múltiples y complejos retos en el que predominan los líderes técnicos (o en algunos casos oportunistas o populistas) sobre los líderes transformacionales, con madurez personal y que trabajen con generosidad por el bien común.

Y a la vez todos podemos ser líderes en nuestro ámbito si nos lo proponemos. Desmitificar el liderazgo como algo reservado a los gurús o directivos es un paso previo para que cada uno asumamos nuestra responsabilidad. Para lograrlo hay que empezar por el auto-liderazgo y la auto-confianza, ya que no será un buen líder quien no es capaz de liderarse a sí mismo.

Poner más foco en los valores personales y reinventar la educación en las diferentes etapas académicas y profesionales es fundamental. Hay que complementar una buena adquisición de conocimientos técnicos con un mayor foco en habilidades emocionales y autoconocimiento para que cada persona entienda mejor cómo contribuir a la sociedad desde sus valores y sus capacidades diferenciales.

Estos cambios ayudarán a propagar una visión más humanista que sigue siendo fundamental para afrontar los retos del S. XXI. Renovar el foco en las personas como el mayor activo: una inversión a potenciar y con talento infinito a aflorar versus el enfoque de un coste a minimizar y un “mal necesario” para lograr los resultados.

Conocerse a uno mismo, un propósito vital ilusionante, energía, humildad y amor hacia uno mismo y hacia los demás son algunos ingredientes para avanzar hacia este liderazgo que tanto necesitamos en estos tiempos convulsos y de cambio de era.
Artículo escrito por David Reyero Trapiello – Senior HR Business Partner – Sanofi Iberia.

Escrito por Redacción

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