JESÚS VEGA: “En RR.HH. hace falta cierta rebeldía para decir las cosas cuando nadie las dice y defender que lo importante en una organización son las personas”

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Reclama valor y rebeldía para una función por la que sigue demostrando mucha pasión a pesar de haber dejado ya hace unos años su ejercicio desde la primera línea. Asegura que su paso por los departamentos de RR.HH. de empresas de la talla de Hewlett Packard, Banco Santander y Grupo Inditex le dejaron “poso”, buenos y numerosos aprendizajes y experiencias que hoy comparte, desde su rol de speaker y consultor estratégico, con empresas y directivos de todo el mundo. A ellos les invita a replantearse y reinterpretar el mundo de los negocios, el modelo de empresa y la relación organización-empleado fuera de controles y jerarquías, de normas rígidas y de pautas establecidas anteriormente. Y, sobre todo, les recuerda que “por encima de las personas no hay nada” y que el mayor desafío que en la actualidad tienen las compañías es lograr seducir tanto a empleados como clientes y lograr su vinculación emocional.

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Conversamos con Jesús Vega (http://www.jesusvega.es) acerca del presente y del futuro de las empresas y de la función de Recursos Humanos, aprovechando su trayectoria y conocimiento de RR.HH., pero, también, su labor actual como Business Angel y su contacto con numerosas startups, lo que le aporta, desde esa privilegiada cercanía, una visión adicional y enriquecida de los nuevos paradigmas y protagonistas.

Verónica del Río: ¿En qué estado se encuentran las organizaciones para hacer frente al entorno de profundos cambios en el que hoy nos toca desenvolvernos?

Jesús Vega: El mundo siempre ha cambiado, los cambios no son algo nuevo, pero sí lo son la rapidez e intensidad con la que actualmente estos se producen. En este sentido, creo que sigue habiendo demasiadas empresas mirando al pasado y muy pocas pensando en el futuro.

Hace unos días charlando con un chico de 23 años me hizo el siguiente comentario: “La diferencia entre los de tu generación y los de la mía es que vuestra vida laboral se reducirá a 4-5 empresas, mientras que nosotros trabajamos al mismo tiempo en 4 o 5 proyectos”. Esto no es sólo futuro sino ya presente. Las empresas tienen que darse cuenta de ello y comprender ante todo que el modelo que atrae a estos nuevos profesionales nada tiene que ver con el que teníamos hasta ahora.

Es por ello que el principal desafío que tienen las grandes compañías es tender a parecerse lo más posible al modelo de las startups, que son organizaciones igualitarias, rápidas, flexibles, informales, ambiciosas y ajustadas a costes (ninguna tiene un euro de sobra)… Son lugares donde sus profesionales van a trabajar contentos y se sienten realizados como personas, y donde lo importante es la creatividad y la innovación. Las grandes empresas tiene que aprender a competir con estas bases, porque su competencia no son ya otras grandes compañías sino dos chicos en una habitación ideando un proyecto. Con una idea potente y gracias a la tecnología, tienen la capacidad de hacer tambalearse a empresas, sectores y modelos de negocio hasta ahora considerados sagrados. Airbnb, Uber, etc. son ejemplos de ello.

“La transformación de las organizaciones exige mucha determinación, sensibilidad e inteligencia”

Verónica del Río: ¿Cuál es la asignatura pendiente más urgente?

Jesús Vega: Aunque mucho se habla de transformación, la verdad es que no son demasiadas las compañías que realmente se han puesto en serio con ello. Si nos fijamos, por ejemplo, en la televisión, vemos el cambio radical que han experimentado los programas de TV en los últimos 10 años: se han vuelto más rápidos, dinámicos y participativos para atraer a esas nuevas generaciones de consumidores que reclaman una mayor interacción. Sin embargo, las empresas no han experimentado una evolución similar, y ésa es la gran asignatura pendiente: ser capaces de crear estructuras, filosofías y culturas basadas en estos nuevos patrones. Ello implica suprimir cargos que sobran, funciones que no sirven, formas de trabajo contraproducentes, estructuras jerárquicas en las que la mediocridad vive bien… Y para esto hacen falta mucha determinación, sensibilidad e inteligencia. Hay que sentirlo y hay que hacerlo, no solo basta con decirlo. El agravante añadido a todo esto es la velocidad, esto va muy rápido, y aquellas que no reaccionen con la misma agilidad serán arrastradas por el tsunami.

Verónica del Río: Eso significa suprimir lo que en buena medida ha definido y dado sentido hasta ahora al concepto de empresa: estructura, roles y funciones, jerarquía…

Jesús Vega: El gran cáncer que tienen ahora mismo las organizaciones tradicionales es la jerarquía y, en concreto, la existencia de mucha población en los niveles intermedios, aferrándose precisamente a su estatus. Porque, ¿quién es el que tiene más resistencia al cambio dentro de ellas? ¿El que está arriba? ¿El que está abajo? El que más resistencia presenta es el que habita en esos niveles intermedios, porque es el tiene algo que defender y algo que perder. Los cambios estructurales que las compañías han de abordar hoy pasan, en buena medida, por la reducción de la jerarquía y la apuesta por las estructuras planas -siguiendo el modelo de las startups, que son las instituciones por excelencia donde la jerarquía no existe-.

Verónica del Río: Y por entender que el liderazgo no es poder sino influencia…

Jesús Vega: En estos nuevos modelos la figura del jefe pierde su sentido y florece la del líder. Yo siempre digo que si algo necesitan hoy las organizaciones son menos jefes y más líderes. Líderes inspiradores, que conecten, atraigan e involucren emocionalmente a los colaboradores en el proyecto para que aporten lo mejor de sí mismos en términos de creatividad, iniciativa y compromiso, y que lo hagan en pro de un beneficio mutuo y no por la existencia de un control. Las organizaciones necesitan más liderazgo y menos control.

Verónica del Río: ¿Qué hace que una empresa sea admirada y deseada, qué la convierte en extraordinaria?

Jesús Vega: Lo que hace a una empresa extraordinaria es su cultura; es la que configura su alma y la que marca la diferencia. La que hace que Google sea Google, Apple sea Apple, Inditex sea Inditex o Mercadona sea Mercadona… ¿Qué tienen en común todas ellas? Una cultura fuerte, que se mantiene y cuida porque es su mayor fortaleza.

La cultura es la personalidad de la organización, la que define cómo es. Esos rasgos son tremendamente valiosos. Hay empresas que los tuvieron pero los perdieron, y ya no están; empresas que nunca los tuvieron y tampoco ya están, y empresas que siempre los tuvieron y además los han reforzado, los refuerzan constantemente. Éstas son las que permanecen. Porque los productos, las cuentas de resultados, las estrategias… vienen y van, mientras que la cultura es la que, cuando vienen mal dadas, te aporta un punto de apoyo al que agarrarte para poder mantenerte a flote. Las empresas buenas, con una sólida cultura, han seguido siendo buenas a pesar de la crisis; han sufrido con ella, pero menos que esas otras que por falta de una buena cultura,  viven sometidas a los vaivenes de la moda y son presa de lo que sucede a cada momento.

Verónica del Río: Hoy abundan las empresas que dicen estar inmersas en procesos de transformación cultural…

Jesús Vega: Hay veces que los rasgos culturales derivan en vicios culturales, que vuelven a la organización más pesada, jerarquizada y burocrática, de ahí la necesidad de hacer un cambio de timón. Lo fundamental es comprender que por encima de las personas no hay nada, que cualquier transformación cultural debe estar soportada en unos cimientos sólidos y que le toca a RR.HH. cuidar de la identidad cultural de la organización y reforzarla constantemente para evitar que evolucione en lugar de hacia la virtud hacia el vicio. Recursos Humanos es el guardián de esa llama, el que ha de mantener y defender en todo momento su importancia. Aquí no hemos sabido hacerlo bien ya que nos hemos dejado arrastrar por la presión del trimestre.

Verónica del Río: ¿Qué análisis haces, en términos generales, del estado de la función de Recursos Humanos?

Jesús Vega: Si hablamos en términos generales, la función de Recursos Humanos tradicionalmente se ha caracterizado por su lejanía del negocio y, como consecuencia de ello, también por su reactividad. Cuando estás fuera del negocio, no te sientes involucrado en él, te conviertes en una función técnica, de apoyo y resolución, y cuando esto sucede, terminas por perder la autoridad y la capacidad de iniciativa para poder ir por delante y responder a sus necesidades. Por supuesto que hay profesionales y empresas que quedan al margen de esta caracterización, pero, en líneas generales, sí que podemos decir que la función ha sido retroactiva y lejana al negocio.

Muchos profesionales de RR.HH. se lamentan de esta situación, de no ser tenidos en cuenta, y esto, para mí, lo que refleja es una falta de autocrítica. Es más fácil siempre echar la culpa a quien nos valora poco que hacer la necesaria reflexión acerca del porqué nos valoran poco. Se nos olvida, además, que el negocio es muy objetivo; al que aporta valor, se le da importancia, y al que no aporta valor, se le da menos importancia, porque las empresas necesitan crear valor para mantenerse, es así de sencillo.

Verónica del Río: ¿Cuál es el valor que puede aportar RR.HH.?

Jesús Vega: Recursos Humanos tiene un valor enorme para cualquier compañía, el problema es que nunca se lo ha llegado a creer. Es la función que presta el soporte al elemento fundamental que hace a las empresas grandes, excelentes y diferenciales: las personas. Pero mientras que en finanzas tienen muy claro que su valor es dar mayor eficiencia a los recursos disponibles; en producción, que es contar con sistemas y procesos que les permitan crear más y mejor; RR.HH. nunca ha sabido convencer a la Alta Dirección de la importancia crucial que tiene el optimizar bien las personas que trabajan en la organización, conseguir que sean las mejores y, al mismo tiempo, estén perfectamente alineadas con la misión de la compañía y comprometidas con el proyecto, porque sólo así darán lo mejor de sí mismas, que es el plus de valor que marca la diferencia entre unas empresas y otras.

Verónica del Río: ¿Cómo has visto la evolución que ha experimentado la función en estos últimos años?

Jesús Vega: Si algo ha cambiado la función en estos años, ha sido a peor. Obviamente, el impacto de la crisis ha tenido mucho que ver en ello, pero, sobre todo, el mayor retroceso ha venido por el hecho de haber dejado durante mucho tiempo de hablar de talento. Solo se ha hablado de reducción de costes, ERE’s y, fundamentalmente, de cómo desde RR.HH. se podía ahorrar. Y esto ha hecho olvidar, de nuevo por estar lejos del negocio, que lo principal en una empresa es ingresar; por supuesto que ahorrar es importante, pero cuando no ingresas y sólo te dedicas a ahorrar, lo único que consigues es estrangular el negocio. En esta preocupación por los costes, las empresas han descuidado la generación de ingresos.

Verónica del Río: ¿Dejarse llevar por la presión del corto plazo le pasará factura a RR.HH.?

Jesús Vega: Si de algo creo que hemos pecado en RR.HH. es de haber sido demasiado obedientes, porque el negocio no respeta la obediencia. En Recursos Humanos hace falta cierta rebeldía para decir las cosas cuando nadie las dice y defender lo que nadie defiende, ésa es para mí la clave de esta función. Tenemos que ser nosotros los que digamos que lo importante en una organización son las personas. Si tuviera que darle un consejo a mis colegas de función, les diría que no respetasen tanto a sus consejeros delegados, porque cuánto más lo hagan, más respeto y obediencia muestren, menos valor se nos prestará.

Pero en esta tesitura de crisis, las Direcciones de RR.HH. no se han caracterizado precisamente por esa rebeldía. Todo lo contrario, han vuelto a adoptar el rol de sargentos. Se han convertido en los chicos malos una vez más, los que hacen las negociaciones difíciles, los despidos… y esto ha hecho mella en su credibilidad y en la percepción de su aportación de valor. En general, nos hemos centrado demasiado en el bottom line, en la cuenta de resultados, y no hemos sabido defender que en un mundo tan digital, flexible y rápido como el actual, el futuro está en el talento y en la creatividad, y que si para eso hay que invertir y hacer las cosas bien, no queda otra que apostar por ello. La empresa como ejército y RR.HH. como sargento de ese ejército ya no tiene ningún sentido porque la sociedad actual ya no admite la autoridad y menos aún quiere recibir órdenes.

Verónica del Río: Te muestras también bastante crítico con el nombre de Recursos Humanos…  

Jesús Vega: El nombre es muy importante porque el nombre también es mensaje y el mensaje es la forma más poderosa y atractiva para modular la mente de las personas. Es verdad que no me gusta hablar de Recursos Humanos porque las personas somos personas, no recursos, y queremos ser tratadas como tal en todos los ámbitos de nuestra vida, también en el laboral. A mi me gusta más hablar de talento o de gestión de personas. Tampoco soy partidario de la etiqueta de responsables de felicidad porque no creo que la función sea la responsable de la felicidad de las personas. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra propia felicidad y ésta depende tanto de nuestra faceta profesional como de la personal. Yo creo que la función de gestión de personas tiene que trabajar para conseguir contar con el mejor talento y el más comprometido; para hacer que los profesionales se sientan ‘excitados’ por lo que hacen en su trabajo, y eso bastante ya es. Y ¿qué es lo que seduce a un profesional? El proyecto de empresa y esa cultura de la que hablábamos antes. Eso es lo que confiere a las empresas la capacidad para atraer a la gente más excelente.

“La empresa como ejército y RR.HH. como sargento de ese ejército ya no tiene ningún sentido porque la sociedad actual ya no admite la autoridad y menos aún quiere recibir órdenes”

Verónica del Río: Hablando de talento, en esos tiempos donde se incrementa la obsolescencia del conocimiento, donde la experiencia a veces deja de ser un grado cuando se traduce en apego al statu quo… ¿qué distingue al mejor talento?

Jesús Vega: El conocimiento ha dejado de ser lo más importante. Hoy lo fundamental es la capacidad de generación de ideas, la creatividad, la pasión, la energía… Eso es lo que marca la diferencia. Y lo bueno de todo ello es que es una de las cosas más fáciles de identificar. Hay otros aspectos actitudinales que pueden resultar más engañosos, pero la creatividad, el dinamismo y la energía engañan poco. Por su parte, este tipo de talento busca autonomía, flexibilidad y autorrealización, y hemos de ser capaces de ofrecérselo para poder contar con él. Es aquí donde la función tiene la oportunidad de renacer.

Escrito por Cristina Fragua

Cristina Fragua

Graduada en Periodismo y Comunicación Integral por la Universidad Francisco de Vitoria. Próximamente, Máster en Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Business School Madrid. De las que siempre lleva un libro bajo el brazo. Cabezota y ambiciosa, ambas en el buen sentido. A veces hay que perder el norte para descubrir que puedes ir en otras direcciones.

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