10 maneras sobresalientes para desarrollar a tus empleados

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Invertir en el desarrollo de los empleados es lo más importante y gratificante que un directivo puede hacer. Sin embargo, por alguna razón, a menudo es lo último en la lista de cosas a hacer del directivo.

¿Por qué es tan importante preocuparse por el desarrollo de un colaborador? Desde una perspectiva puramente egoísta, cuando se desarrolla a los empleados estos se vuelven más inteligentes, productivos, autónomos y obtienen mayores niveles de rendimiento; y, en última instancia, hacen que el directivo parezca una estrella del rock. Le permite delegar para que pueda centrarse en lo que se le paga por hacer o, incluso, tomar unas vacaciones de vez en cuando.

Saber ser un buen líder es gratificante. Un buen líder hace que la vida sea diferente para él y para sus colaboradores.

La mayoría de los directivos tienen buenas intenciones: quieren ser conocidos como un profesional en el desarrollo de sus colaboradores. Pero, a menudo, existe una enorme brecha entre el “debe hacer” y el “hacer”. En muchos casos, los directivos simplemente no saben cómo hacerlo.

He aquí hay diez maneras , según Dan McCarthy, de empezar a hacerlo:

1. Comienza contigo mismo.

Antes de que pueda hacer de manera creíble y eficaz que crezcan los demás, debes desarrollarte primero. De lo contrario, te encontrarás que eres un hipócrita arrogante que mira el desarrollo como algo necesario para el éxito y nada más. Lo primero es modelar los roles de cada uno (tú mismo y los colaboradores) y, también, aprender a cómo obtener adecuadamente el desarrollo.

2. Establecer una base de confianza y respeto mutuo.

Los empleados necesitan saber que una conversación sobre su desarrollo no es solo una vía para aflorar sus debilidades, sino el camino para su crecimiento. Ello implica, trabajar en construir una sólida confianza con los colaboradores.

4. Convierte tus reuniones semanales en oportunidades de aprendizaje.

El desarrollo no es un evento a desarrollar una o dos veces al año, o algo que tienes que hacer porque te lo indican desde Recursos Humanos.

Pregunta eficazmente. Las preguntas para favorecer el desarrollo obligan al empleado a pensar y resolver las cuestiones por sí mismo. Las preguntas también pueden ser usadas para favorecer la verificación de lecciones aprendidas y consolidar los nuevos conocimientos o habilidades.

5. Delega.

La mayoría de los directivos están haciendo cosas que son buenas o lo parecen, pero realmente no debería estar haciéndolo. Cuando se les dice que deben delegar, están dispuestos a deshacerse de las cosas mundanas que no les gusta hacer, pero no están dispuestos a dejar ir las cosas buenas. Dejar ir estas responsabilidades y usarlas como una manera de desarrollar a sus empleados supone ganar-ganar. No esperes que su empleado haga las cosas de la misma manera que la hiciste. Recuerda que aprendiste a hacer las cosas nadie te acorraló con instrucciones precisas. Claro que podemos errar, pero así es como aprendemos.

6. Da margen a las asignaciones de responsabilidades.

Con independencia de un cambio de trabajo, dar margen a la asunción de responsabilidades es la mejor de aprender y desarrollarse. Como directivo, tu responsabilidad es favorecer que tus colaboradores se alineen con su forma de aprender, de desarrollarse y aspiraciones de carrera. No se trata de elegir a la persona más calificada para la tarea, sino de asignar el desarrollo adecuado para cada persona.

7. Favorece las presentaciones para favorecer el networking.

Los directivos suelen estar en condiciones de presentar, abrir puertas y conectar a los empleados con otros modelos a seguir, expertos en la materia y mentores. ¿Y si como directivo no estás bien conectado? Entonces acude al número uno y comienza por ti mismo.

8. Feedback.

Todos tenemos aspectos ciegos en nuestros comportamientos. Un directivo es, a menudo, la persona que puede con tacto ayudar a su empleado a ver una debilidad que le restando eficacia. Utiliza un enfoque proactivo cuando tengas que ser duro.

9. Ayuda a navegar políticamente por la organización.

Ayuda a tus colaboradores a aprender que la “política” no es una palabra sucia. Lo importante, es hacerles entender que así es como se hacen las cosas en las organizaciones.

El juego de roles en la organización es una manera de enseñar los entresijos de cómo ser políticamente inteligente.

10. Está dispuesto a invertir.

Por último, pero no menos importante, apoyar las metas de desarrollo de tus colaboradores con formación, asistencia a conferencias, entrenarles y otros recursos tangibles es fundamental. Un buen programa de formación, -aunque no, necesariamente, sea sustituto de todo lo anterior, puede incluir muchos de los elementos anteriores y apoyar en los esfuerzos de crecimiento planteados.

Entrada escrita por Antonio Peñalver en su blog.

Escrito por Redacción

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